Daniel Scioli, ante el espejo de Dilma y el Papa

Daniel Scioli, ante el espejo de Dilma y el Papa

El precandidato del FpV mira con atención los errores cometidos por la mandataria brasileña que entregó el ministerio de Economía a un liberal. La gira de Francisco.

El precandidato presidencial por el FpV, Daniel Scioli, escucha con atención a todos sus asesores económicos. Sabe que los primeros 100 días son claves en la orientación económica. Qué hará con la inflación, el tipo de cambio, el cepo al dólar, la negociación con los fondos buitre y cómo hará para aumentar rápidamente la productividad. Sabe que un error condicionaría inmediatamente su mandato y un acierto le daría alivio para planificar el futuro.

“Daniel puede escuchar a todos los economistas, pero las decisiones las toma él”, dice su hombre de confianza y jefe de gabinete Alberto Pérez. Desde el sciolismo no hay temor, pero sectores del kirchnerismo todavía dudan cuando se reúne con economistas como Mario Blejer, demasiado vinculado al mundo financiero. El Gobernador escucha pero seguramente recibe los paper sobre el grave error político que cometió la presidenta Dilma Rousseff cuando asumió el segundo mandato. Ante la presión de los bancos, del sistema financiero, de las denuncias de corrupción en Petrobras, decidió entregar el ministerio de economía a un liberal.

Dilma nombró, pese a la oposición del PT, a Joaquim Levy, un economista de Chicago, ex funcionario del FMI y del Banco Interamericano de Desarrollo, que los trabajadores rápidamente apodaron “Manos de Tijera”. El ajuste al presupuesto reforzó la recesión en la economía y el alza de indicadores sensibles como el desempleo, que superó el 8 por ciento. La imagen de Dilma cayó de un 40% en enero a un 9% de aceptación. Las corporaciones económicas, el poder judicial y la oposición quieren que renuncie a los pocos meses de su mandato. La presidenta ya anunció que “yo no voy a caer” y comenzó a trabajar con un plan para proteger el empleo con la entrega de subsidios a las empresas.

El otro espejo que mira Scioli por estas horas es el de los discursos de Francisco. El Papa fue claro en su apoyo a los gobiernos populares de América Latina, en su lucha por la igualdad y la Patria Grande y fue contundente contra el capitalismo. En Bolivia afirmó: “Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general también, de toda la humanidad. Se está castigando a la tierra, a los pueblos y a las personas de un modo casi salvaje. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo(…) Digamos no a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo podemos decir: no nos dan los números, no nos cierran las cuentas… Y la desesperación termina ganándonos el corazón. Basta de descarte, no hay que excluir a nadie (…) Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos y no lo aguanta la Tierra”.

Scioli deberá tener claro que en este mundo global no hay posibilidades de negociar con el capitalismo financiero. Eso lo supieron Néstor y Cristina y ha sido la bandera que les permitió tener un país más justo en esta última década.

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