Curioso proyecto reeleccionista del intendente

Curioso proyecto reeleccionista del intendente
Darío Giustozzi se caracteriza por jugar a varias puntas. Mientras dice querer diferenciarse de los K, cada vez teje más lazos con la Casa Rosada
El intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, parece convencido de que sus dos últimos triunfos electorales le permitirán llegar a 2011 como el único jefe comunal de la zona con segura reelección, cartel que será difícil colgarse a quien haya profesado fe kirchnerista.

Lo cierto es que mientras sus colegas manotean concejales y suplican fondos a Nación, Giustozzi cree que está en su momento: la victoria holgada del año pasado, cuando Kirchner y varios de sus vecinos perdieron con creces, lo coloca en una posición privilegiada.

Con esa carta juega como le parece. En sólo ocho meses, su nombre apareció emparentado a Sergio Massa, cuando el intendente de Tigre comenzó a amenazar con pelearle la Gobernación a Scioli; y hasta se animó a recibir al jefe de la CGT, Hugo Moyano, que lo eligió para presentar la Corriente Sindical Peronista en la zona. Aunque en estos días le haya tirado flores a Scioli, el jefe de la CGT piensa en ese armado para desafiar al gobernador en una interna partidaria, de la que saldría conforme sólo con conseguir recuperar 33% de las listas legislativas para el movimiento obrero.

En paralelo, Giustozzi también es K. No deja de recibir obras de Nación y de Provincia y hasta se animó a avanzar varias de ellas con fondos propios antes de la última elección, con la promesa de que llegarían los demorados recursos. Ahora negocia la extensión de la red cloacal con Aguas y Saneamientos Argentinos (Aysa), principal flagelo de sus vecinos.

Nacido en Saladillo, Giustozzi se acercó a Florencio Randazzo cuando éste fogoneaba dirigentes que desafíaban el poder del PJ bonaerense y se animó a competir contra la histórica estructura de Jorge Villaverde, quien gobernó el distrito por 20 años, primero por su cuenta y luego a través de Hebe Maruco y Jorge Rodríguez.

En 2007, a sólo dos años de encabezar la lista de diputados nacionales que apadrinó Eduardo Duhalde para desafiar a Kirchner, Giustozzi debió soportar que Villaverde también tuviera la boleta de Cristina Kirchner pegada a la suya y, además, que coloque a Marta Helguero segunda en la lista de senadores provinciales, casillero que la llevaría inexorablemente a la Legislatura. El año pasado sólo logró que Franco Caviglia, aquel referente del Frepaso devenido en su asesor letrado, desembarque como diputado provincial. Ahora quiere más: el presidente del Concejo Deliberante, Mariano San Pedro, dio a entender que podría buscar su reelección, si es necesario, con una interna. Y no tuvo reparos en irse a Estados Unidos sin previo aviso. La oposición del Concejo, con el Gen y el peronismo federal a la cabeza, le salió al cruce. Mucho no le importó, y el Concejo terminó aprobando la licencia.

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