La suba anunciada en agosto implicará un 9 por ciento más que deberá ser absorbido por los afiliados.
Tras la autorización del Gobierno de la Nación de la suba que se aplicará con las cuotas correspondientes a septiembre, los beneficiarios sufrirán un impacto en el bolsillo, ya que el monto se aplicará a las prestaciones individuales como a las de grupos familiares.
En diálogo con EL LIBERTADOR, usuarios de diferentes prepagas que prestan sus servicios en la Capital manifestaron que "los planes básicos rondan los 880 pesos para uno, y con el aumento pasarán a costar cerca de 970".
La modificación de los montos también alcanzará a las familias, como destacaron los usuarios, entre ellos, un padre de familia señaló que pasará a pagar más de cuatro mil pesos para él, su mujer y sus dos hijos.
Pese a que la suba generará un ajuste económico para algunos de los afiliados, la aprobación de un nueve y no de un quince por ciento como solicitaban los empresarios en las negociaciones mantenidas a mitad de año provocará que el impacto económico sea más leve, tal como señalaron los usuarios.
TRASLADO A BENEFICIARIOS
De acuerdo a datos a escala nacional, los aumentos de las prepagas impactarán de lleno en un universo de alrededor de un millón y medio de afiliados, contando titulares y sus grupos familiares, tal como estimaron fuentes del sector.
El sistema, en realidad, tiene más de cuatro millones y medio de usuarios, pero gran parte de ellos está incluida en el de seguridad social, con lo que pagan sus cuotas derivando los aportes salariales a través de alguna obra social. En estos casos, tal como ocurre con los recursos que reciben las obras sociales por sus afiliados, las cuotas se incrementan en forma automática por la recomposición de los salarios que se deriva de la negociación colectiva.
El incremento será el segundo del año, tras el último aplicado en mayo que fue del ocho por ciento. En total, la suba alcanzará el 17, que será absorbido directamente por los beneficiarios.
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