El futuro del Banco Mundial, la forma en que estará financiado y los destinos de los fondos crediticios, será uno de los capítulos fuertes de la reunión conjunta del organismo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que comenzó oficialmente ayer en esta ciudad, pero que entre hoy y el lunes tendrá su contenido más importante.
Frente a esta posición (respaldada fundamentalmente por Gran Bretaña, Italia y Japón), se encuentra la del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), en autorepresentación de los estados en desarrollo, y en búsqueda del mantenimiento del Banco Mundial tal como se lo conoce hasta hoy en sus responsabilidades (ayudar a todos los países, incluyendo a los que tienen economía algo más elevadas que los más pobres del planeta), pero cambiando de raíz las forma de evaluación de los problemas y la velocidad de los prestamos. Se lo quiere concebir desde este costado, en el que obviamente milita Argentina, como una entidad que atienda y financie grandes proyectos de desarrollo económico a nivel regional y que sirva de paliativo para los momentos de crisis financiera global.
Para los participantes del debate, cuyos embajadores a nivel global podrían resumirse entre el británico Gordon Brown, por un lado, y el brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva por el otro. Para muchos observadores, este debate sobre el futuro del Banco Mundial, es el primer evento de una larga serie de discusiones en todos los órganos internacionales sobre el futuro de la mayoría de estos, incluyendo las Naciones Unidas y todas sus dependencias. Para muchos también, este tipo de debates, será el que concentrará la atención del actual presidente brasileño una vez que deje el Palacio de la Alvorada, desde los primeros días del 2011.

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