Por culpa de Monzó, tres referentes del PRO se ausentaron de la campaña bonaerense

Jorge Macri, Grindetti y Tagliaferro estarían molestos con la mesa chica de Mauricio Macri. Vidal camina el Conurbano, pero sin potestad para cerrar acuerdos. El intendente, el ministro y el concejal parecen retirados de la provincial y fortalecen sus pagos chicos. Monzó y Durán Barba seguirían creyendo en armar de arriba hacia abajo y buscan un famoso, esperando que la marea de un éxito les traiga las bases locales.

Claramente desde hace dos semanas se nota cierta apatía en la campaña del PRO de la Provincia de Buenos Aires y de alguna manera se percibe un importante malestar por algunas conductas de la mesa chica porteña del macrismo, que sigue sin parecer entender la lógica de la política del conurbano, apostando a buscar una figura famosa para no tener que gastar recursos y no tener que abrochar acuerdos que disgustan al paladar más selecto del PRO de la Ciudad de Buenos Aires.

El conurbano bonaerense, con su típica postal de redes de punteros en cada barrio, exige un manejo profundo de las relaciones inter barriales en cada esquina y los dos principales asesores de Mauricio Macri: Emilio Monzó y Jaime Durán Barba, todavía no comprenden la importancia de armar de abajo hacia arriba y no al revés.

Así, el PRO ha dejado pasar dos elecciones en donde no presentó candidatos en la provincia de Buenos Aires, obligando a sus tres referentes más importantes a arreglarse como puedan. Es el caso del intendente Jorge Macri en Vicente López, el concejal Ramiro Tagliaferro en Morón y el ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti en Lanús.

Los tres líderes del PRO provincial penan con la mirada distorsionada que ejercen los asesores de Macri, que insisten en calcular la campaña electoral del conurbano con la de la CABA.

De pronto, Monzó y Durán Barba vieron que la vicejefa de gobierno porteño, María Eugenia Vidal (esposa de Tagliaferro) podía hacerse cargo de la campaña como candidata a gobernadora, mientras buscaban un famoso/sa para reemplazarla en caso de que las encuestas no la favorecieran.

Tarde habrán comprendido Vidal, Macri, Grindetti y Tagliaferro la tremenda realidad: el verdadero apoyo de arriba nunca llegó como un derrame, sino como un pobre goteo esporádico.

¿Hacia dónde va el PRO bonaerense?, se preguntaron todos los involucrados, sin que la respuesta tuviera un lugar destacado en la retórica de Monzó y Durán Barba porque quizás no lo sepan a ciencia cierta o a ciencia incierta.

Hay hartazgo en el PRO bonaerense. Hartazgo porque los armadores porteños parecen indiferentes y obcecados, porque avanzar sin analizar la corta historia del macrismo en el conurbano, que necesita abrazar su propia lógica de construcción, independientemente del Olimpo de los Dioses. Acá, en los barrios pobres, es todo muy terrenal y quienes miran desde el porteñismo relajado usan un cristal que no parece traslucir la realidad bonaerense.

María Eugenia Vidal salió a recorrer esas casitas humildes, pero sin la potestad terrenal de cerrar acuerdos locales con los pequeños e indispensables referentes de cada barrio, y eso molesta, y mucho. No sólo no llegan recursos, tampoco llega la libertad de usarlos según lo exija cada situación.

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