La revista L’ Espresso, que publicó los diálogos íntimos del premier italiano con una prostituta de lujo, le inició un juicio por "abuso de poder".
La revelación sobre las preferencias sexuales del mandatario integra el corpus de las grabaciones realizadas a escondidas por D’Addario durante sus visitas a Grazioli en octubre y noviembre de 2008. Allí y en la fastuosa Villa Certosa de Cerdeña Berlusconi solía hacer fiestas privadas con adolescentes velinas (azafatas televisivas) y acompañantes de lujo hasta que las imágenes tomadas por el fotógrafo Antonello Zappadu convirtieron a las tertulias privadas en el mayor escándalo público del país. Según revelan las grabaciones de D’Addario, el empresario Gianpaolo Tarantini le pagó mil euros para asistir a una fiesta del Cavaliere en octubre del año pasado. "Si decide que te quedes a pasar la noche, él te va a hacer otro regalo", se escucha decir al amigo del premier acusado judicialmente por "inducción a la prostitución".
Berlusconi negó semanas atrás haber pagado para tener relaciones sexuales y descalificó las denuncias como "basura". Niccolò Ghedini, abogado del premier y diputado del oficialista Popolo della Libertà, anunció el martes que iniciará acciones legales contra L’Espresso por publicar "material completamente inverosímil y fruto de la invención" de la dama que pasó la noche de la elección de Barack Obama en la "gran cama" que el primer ministro ruso, Vladimir Putin, le regaló a su amigo Silvio.
Hace un mes el premier desestimó el daño que los escándalos podrían causar a su investidura al asegurar: "No voy a cambiar. Los italianos me quieren como soy". Ayer dio otra señal de confianza en su sobrevivencia política al prometer que en 2012, el plazo de terminación de las autopistas, "seguiremos aquí. ¿Qué haría Italia sin nosotros?".



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