La decisión comenzó a tomar forma ni bien trascendió que podría llegar a haber un corrimiento de lugares luego de la renuncia de Carlos Verna. Allí habría saltado el “pedigrí”, por ejemplo, de Martín Borthiry.
Si la decisión presidencial de Cristina Fernández de Kirchner de impulsar la conformación de la lista de diputados nacionales pampeanos generó un terremoto que se llevó puesto a uno de los popes más importantes del PJ local, es difícil dimensionar qué es lo que puede llegar a pasar si -finalmente- se cumple lo que algunos dirigentes ya empiezan a sospechar.
El Diario pudo saber que desde el Gobierno Nacional se empezó a realizar una especie de “derecho de inventario” de la lista de diputados provinciales del justicialismo. La decisión comenzó a tomar forma ni bien trascendió que podría llegar a haber un corrimiento de lugares luego de la renuncia de Carlos Verna, donde Juan Pablo Morisoli aparecería automáticamente como precandidato a vicegobernador.
Allí habría saltado el “pedigrí”, por ejemplo, del actual intendente de Ataliva Roca, Martín Borthiry. El ultravernista jefe comunal tuvo un claro alineamiento con la patronal del campo durante la discusión de la 125. De hecho, hasta llegó a participar de los cortes de ruta. Y cada vez que pudo se mostró públicamente en contra de la gestión de Cristina, confraternizando con el referente de las patronales rurales Alfredo De Ángeli.
Uno de los últimos embates de Borthiry (siempre en nombre del vernismo) lo tuvo luego de la visita de Emilio Pérsico y Jorge Taiana, en el Club Argentino, motorizada por la Mesa Cristina 2011. Como vocero y fiel soldado de Carlos Verna, el intendente de Ataliva Roca apeló al Twitter para llamar la atención: “Los peronistas de La Pampa tenemos la capacidad y la voluntad de poner nuestro candidato a gobernador”, dijo en un primer envío.
Lo hizo para salir al cruce de la definición más estridente que había dejado Pérsico: que Cristina debía elegir el candidato a gobernador del PJ. (Incluso Taiana había lanzado algunos dardos contra el senador Verna: “No vamos a permitir palabras retóricas y luego conocidas traiciones”, había dicho).
Pero Borthiry no se quedó ahí. “Desde cuándo vienen de afuera a decirnos qué debemos hacer, ¿tan mal estamos?”, dijo en otro envío de Twitter. Y cerró con una ironía: “El peronismo pampeano les da la bienvenida a todos aquellos que respeten orgánicamente nuestra institución partidaria”.
Las palabras de Borthiry encontraron eco, curiosamente, en el vicegobernador, y hoy niña mimada del vernismo, Luis Alberto “Cacho” Campo. También hubo otro adherente impensado: el propio presidente del PJ, Rubén Marín (ver recuadro).
Un “vasallo”
El desafiante “twitteo” de Borthiry fue respondido por el Movimiento Evita en un duro documento que hicieron público: “Es un devoto del capitalismo salvaje y un vasallo del perimido Consejo de Washington”, le enrostraron.
Y repudiaron por “destempladas” las declaraciones del intendente de Ataliva Roca. “Borthiry resalta que no dependemos de las políticas nacionales para elegir a nuestros referentes, pero no adujo nada cuando en la resolución 125 sus decisiones dependían del lobby de la Sociedad Rural, cómplice civil de la última dictadura militar”, señalaron.
También agregaron que “con cada una de las actitudes que ha tenido en las definiciones de los proyectos del Ejecutivo Nacional, que beneficiaban al campo popular, queda claro de qué lado está: es un devoto del capitalismo salvaje y un vasallo del perimido Consenso de Washington”.
“Es vocero de partida doble, pues responde a su patrón de la política, y también a su patrón de la economía concentrada. Y cuando aduce que ‘el peronismo pampeano les da la bienvenida a todos aquellos que respeten orgánicamente nuestra institución partidaria’, debería replantearse si su línea política tiene el mismo comportamiento con el PJ a nivel nacional y en los grandes axiomas que se suscitan en el Congreso de la Nación”, finalizaron.






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