Cristina echó al superintendente de Bancos porque dejó salir del país 600 millones de dólares

La presidenta Cristina Kirchner desplazó de su cargo a Carlos Sánchez, Superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central, puesto clave dentro de la entidad. Fue por una autorización que otorgó Sánchez para que salgan del país US$600 millones sin haberlo consultado con el directorio. La decisión la tomó Cristina y la comunicó Zannini.
Cristina Kirchner quitó a Carlos Sánchez el cargo de Superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias, puesto estratégico dentro del organigrama del Banco Central. La decisión la tomó la presidenta y la comunicó el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini.

Según informaron desde el gobierno a La Política Online, el castigo se tomó por una autorización que otorgó Sánchez a los bancos para redistribuir utilidades por 600 millones de dólares. Al ser bancos extranjeros, giraron el dinero a su casa matriz, lo que significó una fuga de divisas importante.

El problema fue que, si bien Sánchez poseía la facultad legal para no tratar la decisión con los otros directores, siempre acordaba la autorización en reunión de directorio. Al romper con la tradición, la sospecha nació por la actitud del funcionario de encarar negociaciones económicas importantes y no reportarlas a los mandos naturales.

Hasta esta noche, no estaba claro si el castigo a Sánchez se limitaba a quitarle la Superintendencia o también podría derivar en su expulsión del Banco Central, del que sigue siendo director. En caso que así sea, a la entidad le sobraría quórum igualmente, ya que necesita para ello cinco directores, y con la salida de Sánchez serían siete.

Las fuentes incluso comentaron que la relación entre Sánchez y el resto de los directivos de la entidad, incluida su presidenta Mercedes Marcó del Pont, venía hace meses con roces. La autorización de la salida de los 600 millones de dólares fue la gota que rebalsó el vaso.

El cargo de Superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central es un puesto clave dentro de la institución, dado que tiene la responsabilidad de auditar y controlar a todo el sistema financiero local, califica a las entidades, cancela la autorización para operar en cambios y aprueba los planes de regularización, entre otras labores. Hasta hoy, el funcionario encargado de esta tarea era Sánchez, uno de los ocho directores del BCRA.

Por la importancia del cargo, la designación del Superintendente suele ser una atribución que se toma el Presidente de la Nación, pero debe elegirlo entre los directores del Central.

Como sea, los nombres que se barajan esta noche para su sucesión son dos. Por un lado, el ministro de Economía ya tiró a la cancha a su candidato: Sergio Chodos, vicesuperintendente de Entidades Financieras y Cambiarias desde febrero de 2010. Otro de los nombres que resuena es el de Sergio Carnero, un contador público surgido en Caleta Olivia que antes de llegar al BCRA era representante del Estado en el directorio de YPF.

Desde el gobierno confiaron que hasta ahora, la "jurisprudencia" kirchnerista marca que “cuando sacan a un pingüino, ponen a otro”. En ese marco, Carnero correría con una luz de ventaja, pero no habría que minimizar la creciente influencia de Boudou en el gobierno.

Otra que sonaba para el puesto era Gabriela Ciganotto, también pingüina. Pero desde el gobierno deslizaron que no daría con nivel técnico necesario para el cargo.

Sánchez había sido nombrado por un decreto 1245 de septiembre de 2009, cuando aún presidía el BCRA Martín Redrado. Antes de ello, había sido ministro de Economía de Santa Cruz.

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