Cristina profundizó la ofensiva contra los gremios y apoyó a la cúpula de Aerolíneas

La Presidenta embistió contra los gremios de AA en medio de la tensión en su relación con Moyano. Con dureza, les exigió que trabajen. “Acá no hay privilegiados”, advirtió
Por segunda vez en la misma semana y con un tono enérgico y claramente desafiante, la presidenta Cristina Fernández profundizó ayer su embestida contra el sindicalismo, sector con el que hasta hace pocos meses compartía una sólida sociedad política, y apuntó en particular sobre los gremios aeronáuticos, a los que acusó de “boicotear” las operaciones de Aerolíneas Argentinas y les reclamó que “trabajen” porque en la empresa “no puede haber privilegiados”.

La presidenta se despachó a fondo contra los sindicatos que agrupan al personal de Aerolíneas apenas un par de días después de anunciar en medio de la conferencia de la UIA su rechazo tajante al proyecto de ley de reparto de utilidades empresarias alentado por Hugo Moyano, lo que fue interpretado como una muestra cabal del creciente distanciamiento y el clima de tensión que atraviesa la relación entre el Gobierno y la CGT. El propio ministro de Economía y electo vicepresidente, Amado Boudou, sinceró ayer en parte esa situación al advertir que el vínculo entre la mandataria y el líder camionero “no está ni mal ni bien”.

La renovada embestida de Cristina contra los gremios aeronáuticos tuvo lugar durante el acto de inauguración de un hangar de AA en Aeroparque, donde repasó las decisiones tomadas por el Gobierno en la administración de la línea de bandera y realizó una encendida defensa de la gestión de Mariano Recalde, principal blanco de los cuestionamientos sindicales. Al respecto, afirmó que a Recalde “no lo puso el Espíritu Santo, lo nombró esta presidenta”, y aseguró que el plan lanzado el lunes por el funcionario para optimizar el funcionamiento de la compañía “fue elaborado y me fue consultado paso a paso en Olivos”.

“Que nadie se confunda: la que decide es esta presidenta, por mandato popular”, advirtió.

De inmediato descargó las críticas más duras contra los gremios, en especial contra los que agrupan a los pilotos y los técnicos aeronáuticos. Ofreció primero detalles de los salarios de los empleados de la aerolínea para cargar luego por el nivel de conflictividad sindical en la compañía. “El salario promedio de un trabajador de APA, quizá agredido por las cenizas o porque a algún piloto se le ocurrió no volar es de $ 11.500. Los que están al frente y ponen la cara reciben los golpes. Los que están atrás nunca sufren nada. Un trabajador de APTA (técnico) cobra en promedio $ 16.680; uno de UPSA (jerárquico) $ 21.000; uno de servicio de a bordo $ 12.780; un piloto de APLA percibe ahora $ 37.800 y uno de UALA $ 38.000”, precisó.

Acusó entonces a los gremios de llevar adelante “boicots encubiertos” para perjudicar a la empresa y les pidió que reflexionen y que dejen de lado “el ejercicio de cinismo” que, según dijo, existe entre los gremialistas. Los conflictos “no son acciones declaradas y abiertas. Son vuelos que no salen, vuelos que no llegan, vuelos que se caen. Hacen lo mismo que se hacía en aquella época que se vaciaba la empresa. Pero...¿hacerlo ahora con un gobierno democrático que recuperó la línea de bandera?”, reprochó la mandataria. Con un tono cada vez más enérgico y visible malestar, repudió que los pilotos “aleguen problemas de tendinitis o colitis” para frenar los vuelos y les advirtió que AA “no debe ser de unos pocos sino de los 40 millones de argentinos”. “A todos les pido que trabajen, que demuestre que Aerolíneas somos todos”, reclamó.

La disputa entre el Gobierno y los gremios aeronáuticos se profundizó en las últimas semanas después de algunas medidas de fuerza que obligaron al Ejecutivo a suspender los vuelos y a presentar en la Justicia un pedido para suspender la personería gremial del sindicato de técnicos.

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