Cristina y Mendoza: preguntas aún sin respuestas

¿Será Mazzón? ¿Será el cristinismo? ¿Será Cristina? ¿Serán todos juntos los que han decidido conspirar contra el gobernador?
Por estas horas pre-vendimiales las dudas más profundas taladran los pensamientos de Celso Jaque, quien tiene claro lo que quiere pero no sabe cómo lograrlo ni si lo logrará: garantizarse la sucesión con un candidato impuesto por él y encabezar la lista de legisladores nacionales en la boleta donde Cristina irá por su re-elección.

Al enterarse de las ambiciones jaquistas, el peronismo entró en ebullición como si una olla con el agua acumulada hubiera estado esperando hace tiempo el fuego que la encendiera. Ahora ya nadie la puede apagar. Arde como pocas veces ardió.

El fósforo lo encendió el senador nacional Adolfo Bermejo al decir que no será precandidato a gobernador por culpa de Jaque cuando todo el mundo sabe que el que lo bajó fue Cristina.

Allí nomás el fuego lo atizó el diario Página/12 quien -en su lucha a muerte contra Daniel Scioli- destapó unos mails de Wikileaks para atacar la política inicial de seguridad de Jaque cuando éste se alió con el PD, comparándola con la seguida hoy en Buenos Aires. El tiro era para Scioli pero también hirió a Jaque.

Como si esto fuera poco, apareció el encuestador y asesor oficialista, Artemio López, asegurando que Jaque era electoralmente una mochila para Cristina y que su candidato Cazabán medía menos de cero.

Para rematar la seguidilla de ataques, este martes se publicó una nota en el diario ultraoficialista Tiempo Argentino, clara y literalmente dictada desde el gobierno nacional. En ella se afirma que Cristina tiene en Mendoza “una intención de voto por encima del 40%”, mientras que “el deterioro en la imagen de Jaque sigue sin modificarse”.

Luego el cronista la emprende contra Cazabán (al que acusa de ser tan piantavotos como su mentor, Jaque), asegura que Mazzón le está insistiendo a Bermejo que vuelva a ser precandidato... Después la nota afirma que Cristina vendrá a Mendoza por dos cosas: primero, para “encontrar un peronista al cual darle apoyo”.

Segundo, para “dejar su impronta en la lista de candidatos a legisladores nacionales”, lo que traducido significa decirle a Jaque que no se “haga los rulos”, que ella elegirá a quien quiera que la acompañe como diputado nacional. El cronista cierra la nota con una frase enigmática: “Todavía es posible que algún peronista -diferenciado del gobernador- saque provecho del efecto Cristina”.

En síntesis, a pesar de asistir -Jaque- a todos los lugares donde lo llame (o aún no lo llame) Cristina y a pesar de presentar -Cazabán- libros in memoriam de Néstor Kirchner incluyendo lágrimas en su mejilla, la verdad es que, luego de Scioli, el gobierno de Mendoza es el más castigado por el gobierno nacional, sin que ninguna de sus reiteradas muestras de lealtad puedan convencer a los kirchneristas de la sinceridad de las mismas.

El gobierno nacional quiere que todos los gobernadores peronistas con posibilidades ciertas de ganar en sus provincias, adelanten sus elecciones, para que sirvan de vanguardias exitosas al triunfo final de Cristina (además, así Cristina no se mezclaría tanto con gente a la que le tiene un poco de asquito y no quiere deberle nada).

Al único que quiere junto es a Scioli, al cual le tiene tanto o más asquito que a los gobernadores de provincia, pero lo necesita para ganar en primera vuelta. El problema con Jaque es que no le sirve ni para ir junto ni separado, porque -según piensa el kirchnerismo- no le suma nada y quizá hasta le reste.

Por eso el poder central está sugiriendo a Jaque que si la única posibilidad que tiene el PJ de triunfar en Mendoza es por el arrastre de Cristina, que ella elija sus candidatos. Por libre, divina y majestuosa voluntad, sin intermediarios.

Claro que siempre queda la esperanza de que todos estos ataques contra Jaque y su delfín hayan sido planificados mediante una conspiración entre el ala derecha del cristinismo (Mazzón, Artemio López) y el ala izquierda (Página 12, Tiempo Argentino) sin que Cristina se diera cuenta.

Por lo cual aún es posible que si la dama viene a Vendimia, el jaquismo pueda romper el “cerco” que sobre ella tendieron ambos extremismos y todo se resuelva a favor de los buenos menducos del gobierno local.

Es que Jaque y Cazabán saben que Cristina no los quiere mucho, pero también saben que la reina Cristina no los remplazará así porque sí por un hombre del “Chueco”, de quien podrá utilizar sus siempre benéficos servicios de operador todo terreno, pero difícilmente le regalará esta provincia “trofeo”.

Esta provincia donde ella, y sólo ella, anhela acabar hasta con el último rastro de su archienemigo Julio Cobos (ese hombre al que odia tanto por habérsele enfrentado, casi tanto como desprecia a Scioli por habérsele humillado).

En fin, dicen las malas lenguas que Cristina anda en busca de su hombre por estas tierras.

Tiene cientos de candidatos en su ala izquierda, pero su marido le solía recordar que esta provincia suele estar más bien tirada hacia el ala contraria. Y Cristina, como antes lo intentó Néstor, quisiera enamorar a Mendoza desde lo que Mendoza es y no tanto desde lo que ella desearía que fuera.

Pero ¿existirá esa persona que -como dice el cronista de Tiempo Argentino- sea alguien diferenciado del gobernador y que pueda sacar provecho del efecto Cristina? ¿Esa persona será peronista o será de otro partido? ¿Será conservador, progresista o ambas cosas? ¿Vendrá de la política o de otro lado?

Todas preguntas aún sin respuesta, pero con una sola certeza: son varios los enviados presidenciales que ya desde hace un tiempo andan buscando en Mendoza lo que aún no encuentran.

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