Haber nominado al actual ministro de Economía hiere de manera profunda a aquellos sectores del justicialismo que se ilusionaban con una apertura hacia sus filas.
La decisión de nominar a Amado Boudou para que la acompañe en la fórmula con la que intentará conseguir un nuevo mandato en las elecciones del 23 de octubre hiere de manera profunda a aquellos sectores del justicialismo que se ilusionaban con una apertura hacia sus filas, que por caso hubiese encarnado Jorge Capitanich, tal vez pensando en armar las sucesión para cuando llegue 2015.
Pero también es un fortísimo mensaje hacia el interior de esas dos corrientes en las que se dividió el oficialismo desde 2007 a la fecha, llamadas a sí mismas "kirchnerismo" y "cristinismo": La elección del ministro de Economía tal vez no haya sido del agrado de sectores que pugnaron hasta último minuto --y operaron fuertemente sobre cierta prensa-- por la candidatura de Juan Manuel Abal Medina, un ascendente joven al que de todos modos después del próximo 10 de diciembre, si es que Cristina efectivamente se queda con el triunfo que hoy todos sus seguidores descuentan, lo espera la Jefatura de Gabinete que dejará vacante Aníbal Fernández.
Eugenio Paillet/"La Nueva Provincia"
Por un vice "sin miedo"
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner eligió ayer como su candidato a vice para las próximas elecciones al ministro de Economía, Amado Boudou, porque, según afirmó, buscó alguien "que no le tenga miedo a las corporaciones". Destacó la habilidad del flamante compañero de fórmula para "cambiar cuando el mundo cambia".





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