La sombra del recientemente fallecido ex presidente Néstor Kirchner ha planeado en la XX Cumbre Iberoamericana, en la que su esposa y sucesora, Cristina Fernández, puso a prueba con éxito su liderazgo en soledad entre los socios regionales.
Temas álgidos, como la situación de Honduras y el litigio fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua, estuvieron presentes en la cumbre pero no fueron motivo de enfrentamientos públicos entre los participantes, en parte por un acuerdo tácito entre los invitados de respetar el clima de duelo del país anfitrión.
De hecho, la sesión plenaria de la cumbre se inauguró ayer con un homenaje a Néstor Kirchner, quien falleció el pasado 27 de octubre, a los 60 años, de un paro cardíaco, y que fue recordado de pie por los líderes iberoamericanos con un minuto de aplausos.
Fernández acompañó este gesto visiblemente emocionada, tras lo cual reveló que era la primera vez que aplaudía a su compañero de toda la vida pues tenía un "acuerdo muy secreto" con él de que era el ex gobernante quien le aplaudía a ella.
Aunque el luto la acompañó en todo momento, la presidenta se mostró resuelta y firme.
Incluso bromeó en alguna ocasión, especialmente con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y dio una "lección" de mitología griega y romana cuando recibió la medalla Ceres de la FAO en reconocimiento a su lucha contra el hambre.
La presidenta también se emocionó ante las palabras que el presidente brasileño dedicó a quien calificó como "el Maradona de la política", Néstor Kirchner, a quien dijo recordará, más que como un presidente, como "un compañero de todas las horas".
Pero Lula no se quedó sólo en recuerdos de su "extraordinaria amistad" con quien desde mayo pasado era secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur): le dio un fuerte espaldarazo a Cristina, al asegurar que es su momento para completar el proyecto iniciado en 2003 por Kirchner.
"No alcanzó con Néstor Kirchner: Cristina va a completar la obra que él empezó. Creo en la hora de Cristina", dijo enfático.
Esta muestra de confianza en la capacidad y autonomía política de Fernández llega en momentos en que el escándalo por las filtraciones de Wikileaks ha renovado las versiones sobre la división de tareas que los Kirchner tenían para la toma de decisiones.
Lula también confió en que su apadrinada Dilma Rousseff, próxima presidenta de Brasil, constituya con Fernández una "asociación mejor" que la que él logró construir con Kirchner y que pudo vencer el tradicional vínculo de desconfianza mutua entre las dos mayores economías de Suramérica.
Fernández, que tras la muerte de su esposo ha recuperado varios puntos de su imagen positiva en la opinión pública y podría aspirar a la reelección en 2011, respondió a los gestos de Lula tomando la iniciativa para que todos los líderes latinoamericanos le dieran una calurosa despedida.
Como anfitriona de la cumbre, la mandataria también logró evitar que las filtraciones de Wikileaks de cables diplomáticos varios con comentarios espinosos relativos a los países iberoamericanos derivara en un temporal de recriminaciones cruzadas durante la cumbre de Mar del Plata.
También se evitó que la carrera abierta por la sucesión de Kirchner al frente de la Unasur, con candidatos promovidos de momento por Colombia y Venezuela, diera lugar a ríspidas discusiones entre los socios suramericanos, roces que Fernández no hubiera tolerado por la memoria de su difunto esposo.






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