Las presidentas no hicieron reunión bilateral. Tuvieron un encuentro informal y no hablaron de las diferencias.
La sesión plenaria de esta cumbre arrancó casi tres horas más tarde de lo previsto. El desayuno de trabajo, de tono informal, fue el ámbito donde hablaron Cristina y Dilma. “Se extendió mucho más de lo que se pensaba” y por lo tanto se cumplió en ese marco “el objetivo del diálogo”, dijo Timerman.
El canciller respondió ante una pregunta de Clarín que no se había hablado del régimen automotriz. Tampoco del caso de la minera Vale, aunque admitió, luego de asegurar que no estaban “en la agenda”, que “se está trabajando en estos temas”.
La Presidenta regresaba a Buenos Aires para encabezar la inauguración de Tecnópolis (pág.14). Y Rousseff, según se dijo y presumiblemente por los problemas domésticos que enfrenta con huelgas y protestas en las calles, estaba apurada por volver a Brasilia.
En medio de renovadas tensiones comerciales, y tras una bilateral hace dos meses en Buenos Aires que no dejó ningún resultado tangible para mostrar más allá de las declaraciones sobre lo fundamental de la integración, las presidentas se despidieron sin fecha precisa de un nuevo encuentro.
Una alta fuente de la delegación argentina desdramatizó el vencimiento del acuerdo automotriz, a causa de lo cual desde el 1° de julio ambos países están en situación de libre comercio en este rubro clave para las exportaciones argentinas.
“No cambia nada, sigue todo igual hasta 2014 porque en la práctica no se llega a los topes” a partir de los cuales rige el comercio administrado, explicó. La negociación, que incluyó hace dos semanas un viaje casi secreto del ministro de Industria brasileño, Fernando Pimentel, a Buenos Aires, está estancada. Y del lado brasileño se afirma que están dispuestos a prorrogar el régimen, que conviene sobre todo a la Argentina; pero Brasil no quiere resolver este tema de manera individual sino como parte de un paquete mayor, que incluya las restricciones a las importaciones que aplica la Argentina, o la negociación por el resarcimiento que pide la minera Vale.
Frente al edificio sede del Mercosur están la Rambla y la playa Ramírez y ayer alcanzaban a escucharse el ruido de las olas del río. En la sala de reuniones, y en medio de la paralización y desconfianza que afecta al bloque regional, los mandatarios renovaron su apuesta al Mercosur como herramienta para la integración y el crecimiento de los países de la región.
La cumbre estuvo signada por el affaire Snowden, l a condena a la retención que sufrió el presidente Evo Morales, la defensa del derecho de asilo y la crítica al espionaje cibernético de los Estados Unidos, lo que quedó plasmado en sendos documentos.




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