Ven oportunidades en energía y recursos naturales. Reclaman mejoras en rutas, logística y servicios. La construcción sigue 25% abajo en relación con 2023.
Por Lorena Hak
Con la obra pública paralizada y la construcción todavía lejos de recuperar los niveles de actividad de 2023, empresarios y gobernadores ven en Vaca Muerta y la minería una oportunidad para reactivar el sector. Pero advierten que el crecimiento de esos proyectos exigirá nuevas inversiones en infraestructura y una mayor participación del Estado.
La expectativa atravesó buena parte de los debates de la 71° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), en la que referentes del sector coincidieron en que la energía y la minería pueden abrir una nueva etapa de actividad para las constructoras. Sin embargo, remarcaron que ese proceso dependerá de la capacidad del país para desarrollar caminos, rutas, redes de servicios, hospitales y obras logísticas que acompañen las inversiones.
El presidente de Camarco, Gustavo Weiss, describió un escenario todavía crítico para la actividad. "El sector no está bien. Tuvimos una caída del 25% entre mediados de 2023 y mediados de 2024. Desde entonces estamos estabilizados, pero en un nivel bajo", afirmó durante el encuentro realizado en La Rural.
Según explicó, la obra pública sufrió un desplome incluso mayor que el promedio general, mientras que la construcción privada todavía no logra compensar ese retroceso. "Hasta que no haya créditos hipotecarios en volumen, la actividad no va a repuntar", señaló.
Neuquén y la minería aparecen como los motores
Pese a la crisis, los empresarios identifican algunos focos de crecimiento. El principal está en Neuquén, donde la expansión de Vaca Muerta impulsa obras vinculadas al petróleo y al gas.
"El único lugar del país donde hay más empleo es Neuquén", destacó Weiss, aunque aclaró que se trata de una realidad excepcional frente a la caída observada en el resto del territorio.
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La minería aparece como el otro gran polo de oportunidades. Varias constructoras esperan que los proyectos de cobre, litio y oro comiencen a generar una demanda sostenida de obras civiles, caminos, campamentos, redes eléctricas y logística.
"Nosotros estamos en minería hace 30 años y recién ahora vemos que los proyectos empiezan a arrancar fuerte", señaló a Letra P Federico Lufft, vicepresidente de Milicic.
Eugenio Gaudio, representante de una empresa de venta de equipos, afirmó que "los sectores que están afuera de la obra pública les está yendo muy bien".
En la misma línea, el director comercial Itaru Ikegaki describió la situación de quienes dependen de contratos estatales. "Los que están en obra pública están en un 30 por ciento, básicamente para sobrevivir", aseguró.
Otros empresarios coincidieron en que energía y minería son actualmente los únicos sectores capaces de compensar parcialmente la caída de la obra pública tradicional.
El cuello de botella: infraestructura
Sin embargo, el consenso más fuerte del encuentro fue que ni Vaca Muerta ni la minería podrán desarrollarse plenamente sin inversiones complementarias.
Weiss rechazó la idea de que el sector privado pueda reemplazar completamente al Estado en esa tarea.
"La inversión privada en infraestructura no supera el 15% del total en ningún lugar del mundo. El 85% restante lo tienen que aportar los distintos niveles de gobierno", sostuvo.
El dirigente explicó que gran parte de las obras necesarias no generan rentabilidad suficiente para atraer capital privado. "No hay negocio en la mayoría de las inversiones de infraestructura", afirmó.
También advirtió sobre el deterioro acumulado durante décadas. "Argentina viene invirtiendo poco en infraestructura desde hace 60 o 70 años. Hay rutas, ferrocarriles, hospitales y escuelas en muy mal estado", señaló.
Incluso en los proyectos de concesión vial impulsados por el Gobierno, los empresarios observan límites. Según Weiss, el capital privado puede participar en el mantenimiento y operación de corredores, pero difícilmente financie nuevas autopistas desde cero porque "los números no cierran".
Gobernadores: los recursos naturales financian obras
Los gobernadores de Neuquén y Catamarca mostraron cómo el desarrollo de los recursos naturales ya comienza a traducirse en infraestructura.
Raúl Jalil destacó que parte de los ingresos mineros ya se destinan a caminos y obras provinciales. "La minería no va a solucionar todo, pero ayuda a que crezcan otros sectores", afirmó.
Además, sostuvo que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) debería transformarse en una política permanente para consolidar los desembolsos de largo plazo.
Por su parte, Rolando Figueroa planteó que el gran desafío de Neuquén es acompañar el crecimiento de Vaca Muerta.
"Para duplicar la producción en 2030 necesitamos infraestructura", aseguró.
El gobernador precisó que la provincia invierte alrededor de u$s 1000 millones por año en caminos, escuelas, hospitales, gas y turismo, y proyectó exportaciones energéticas por u$s 30.000 millones hacia el final de la década.
El debate por el derrame
La expectativa de los constructores convive con una duda central: cuánto de ese crecimiento llegará al resto de la economía.
Durante la convención, el economista Ricardo Arriazu sostuvo que "los planetas están alineados" para que Argentina aproveche el salto exportador de la energía y la minería.
Sin embargo, Weiss se mostró más cauteloso. "No hay tal derrame", afirmó.
Según explicó, los sectores que hoy generan dólares —energía, minería y agro— tienen una capacidad limitada para crear empleo masivo. Por eso insistió en que la clave será transformar ese crecimiento en obras de infraestructura capaces de movilizar también a la construcción, la industria y el comercio.
"Si la economía va a crecer como proyecta el Gobierno, necesariamente va a hacer falta más infraestructura", resumió uno de los empresarios presentes en el encuentro.



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