La operación, que fue cerrada el jueves, es por la mitad del Trilenium; el empresario cercano al kirchnerismo pone un pie en el distrito manejado por Sergio Massa.
Cristóbal López, dueño de petroleras, medios de comunicación y empresas agropecuarias, también tiene experiencia en la industria del juego. Es dueño de bingos y distintas salas, motivo por el cual fue apodado “el zar del juego”.
Durante esta semana, su nombre estuvo vinculado al proyecto AFA TV y a la creación de un supuesto sistema de apuestas deportivas para financiar al fútbol, que sus empresas habrían ofrecido tanto en la Casa Rosada como en las oficinas de la Asociación del Fútbol Argentino.
El Casino Trilenium fue históricamente propiedad de Santiago Soldati. El resto de la propiedad del casino continúa en manos de la empresa Boldt, informó el diario Clarín en su edición de ayer.
Con esta nueva compra, López desembarca en la provincia de Buenos Aires donde ya tiene dos bingos y pone su primer pie en la tierra de Sergio Massa, líder del Frente Renovador.
Ahora, si la Justicia lo acepta, el zar del juego K podría ingresar en tierras de Massa con un agregado central: dar marcha atrás con una claúsula de exclusividad conseguida por Trilenium en 1999 por la cual se prohíbe la instalación de otras salas de juego a 150 kilómetros a la redonda.
De todas maneras, la empresa alega que desde 2004 se viene violando esta disposición con la radicación de algunos bingos. Como sea, de eliminarse ésta cláusula, se estaría abriendo la puerta para que López pueda instalar máquinas tragamonedas en el Hipódromo de San Isidro.


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