La economía global sigue frágil y los pronósticos para Europa y EE.UU. son negativos
En las últimas semanas, el rendimiento de los bonos europeos empezó a subir. En Estados Unidos y en todas partes, los altos precios del petróleo minan el poder de los gastos. Los empresarios estadounidenses siguen con miedo de contratar nuevos empleados y se produjeron más reclamos sobre el seguro de desempleo. Y las acciones están en baja.
Hay "una leve recuperación, que sopla en el viento primaveral" con "oscuros nubarrones en el horizonte", dijo anteayer Christine Lagarde, directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), en la inauguración de las reuniones que se celebran en Washington.
Los analistas dicen que la tendencia apunta a una moderación del crecimiento económico en Estados Unidos, pero aún esperan que la recuperación continúe este año.
Sin embargo, el grado del reciente debilitamiento de la actividad demuestra que la economía sigue frágil, tal como resulta típico en los años que suceden a una crisis financiera.
Las persistentes preocupaciones económicas son el telón de fondo de las reuniones anuales de primavera del Fondo Monetario y el Banco Mundial. Los ministros de Finanzas y los funcionarios de los bancos centrales se reúnen en Washington para hablar de la manera de aumentar el crecimiento y reducir el desempleo.
Esta semana, el Fondo mejoró su estimación del crecimiento global en 2012 y 2013 respecto de las estimaciones que hizo en enero, pero lo hizo con grandes salvedades.
"Reina una calma incómoda", dijo Olivier Blanchard, el economista en jefe del FMI. "Uno tiene la sensación de que, en cualquier momento, las cosas podrían volver a ponerse muy mal."
Europa es aún la principal preocupación. En un informe publicado esta semana, los economistas del Fondo dijeron que las instituciones financieras de la UE reducirán su capital disponible hasta unos 2600 billones de dólares para fines del año próximo, reduciendo así la disponibilidad de créditos para empresas e individuos hasta en un 1,6 por ciento.
Los políticos de Washington también tienen algunas preocupaciones en el ámbito nacional. El miércoles, el secretario del Tesoro, Timothy F. Geithner, señaló que la recuperación había sido lenta y advirtió que el viento en contra no ha cesado.
Europa y Estados Unidos juntos representan alrededor de un tercio del flujo del comercio global, y sus sistemas financieros están inextricablemente enlazados. Por esa razón, Geithner instó a los líderes europeos a no cejar en sus esfuerzos para bajar el rendimiento de los bonos y apuntalar el crecimiento.
Un tercer año consecutivo de decepción económica podría tener importantes implicaciones políticas, perjudicaría la campaña de reelección del presidente Obama y ayudaría a Mitt Romney, el probable nominado republicano.
Los economistas están divididos en lo referido a la importancia de la reciente disminución de la actividad, y muchos de ellos afirman que lo más probable es que se trate de un problema pasajero, y no de un cambio de grandes proporciones.
No obstante, según algunos pronósticos, Estados Unidos crecerá a un ritmo relativamente lento de alrededor de un 2,5% este año. Y el panorama económico global sigue caracterizado por un crecimiento anémico y alto desempleo.
El liderazgo del FMI y del Banco Mundial subrayará estos problemas en las reuniones de Washington.
Los funcionarios planean advertir a los países de bajos ingresos que no dependan de las inversiones de las economías avanzadas con enormes deudas, y señalarán que la ayuda y los envíos de dinero pueden disminuir este año.
También instarán a los países con mucho capital e ingresos medios, como China, que se aseguren un aterrizaje suave si sus economías se enfrían.
Sobre todo, los funcionarios instarán a Europa a apuntalar el crecimiento económico en países como Italia y España, aumentando al mismo tiempo la capacidad de préstamo del FMI.


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