Más allá de que se presten servicios con gastos mínimos, la falta de seguridad es una constante a la que se exponen los nichos en el que yacen los cuerpos.
Los más vulnerables son aquellos que carecen de recursos económicos para poder afrontar los gastos que implica contratar un nicho en algún cementerio. Si bien desde la Municipalidad se ofrecen servicios con gastos mínimos y prácticamente nulos, la seguridad es uno de los aspectos más sensibles que afecta el cuidado de los cuerpos.
La profanación de tumbas es una de las problemáticas a la que constantemente están expuestos los cadáveres, ya sea por la sustracción ilegal del bronce de las placas, o en el caso de que las tapas no tengan ningún atractivo para los asaltantes, los dientes y los huesos son extraídos para su posible venta, o según las creencias presentes en el inconsciente colectivo, para ser estudiados en materias referidas a la anatomía.
El mal estado de algunas de las tumbas y nichos, muchas veces consecuencia del abandono de los familiares a cargo de su mantenimiento, es una de las razones que llaman la atención de los delincuentes, ya que encuentran la facilidad necesaria para apropiarse de algunos objetos. Desde la Dirección de Defunciones señalaron a EL LIBERTADOR que más de un nicho carece de tapa, pero debido a que hay algún responsable de la familia a cargo, no intervienen. En este sentido, aseguraron que pese al abandono de muchos fallecidos, no toman ninguna decisión sobre el cuerpo, más allá de que cada vez haya menos espacio para poder enterrarlos.
LOS COSTOS
POR MORIR
Perder la vida no es sencillo en el plano económico para aquellos que en vida deben absorber los costos del sepelio. En el caso de que se tengan unos mínimos ingresos, las personas pueden acceder de modo particular o a través de una empresa privada al pago mediante cuotas de un lugar para que su cuerpo pueda descansar eternamente.
Por el contrario, aquellos que fallecen en la vía pública o en su domicilio y carecen de recursos, son llevados a los cementerios municipales sin ningún costo. El problema radica en que no se puede intervenir sobre los cuerpos sin la autorización de algún encargado, y en caso de que no lo tenga, es un lugar que se ocupa ante un déficit de espacio para el descanso de los muertos. Ante esta situación, se construirán 300 nichos más, pero serán los últimos ya que no queda más terreno en los cementerios públicos.
En primera persona
"Existe una ordenanza para las personas de recursos escasos que fallezcan en la vía pública, o en sus domicilios, a los que se les da el servicio completo", comentó la encargada de la Dirección de Defunciones, Celeste Cadenas. La funcionaria aseguró que se les otorga el mismo tratamiento que aquellos que abonan una cuota por el nicho. Sin embargo, los familiares de una señora que falleció hace menos de un mes, denunciaron que no pudieron colocarla junto a su hija que se encuentra en uno de los nichos debido a que poseen una deuda que oscila entre los 20 y 30 mil pesos, por lo que tuvieron que conseguir un espacio "de prestado".
cementerios a tope
En el San Juan Bautista se construirán 300 nichos, y serán los últimos que se incorporarán a los cementerios públicos ya que no hay más espacios para levantar estructuras. En paralelo, se acumulan aquellos ocupados por fallecidos abandonados sin que nadie responda por ellos.
Aquellas familias que tienen un muerto sepultado en Laguna Brava o en el San Juan Bautista tienen la opción de que se los pueda incinerar en el cinerario que se está construyendo. La complicación recae en aquellos cuerpos que carecen de un encargado que dé la autorización necesaria.
Comentá la nota