La caída del crudo impacta en la industria local. Las operadoras quieren que las contratistas bajen las tarifas. Las compañías de servicios apuntan al costo laboral.
El desplome internacional de la cotización del crudo modificó el escenario petrolero local para 2015. Pese a que 2014 cerró para Neuquén con cifras históricas de inversiones y actividad, sobre finales de año el contexto externo comenzó a resquebrajar las bases sobre las cuales crecía el desarrollo de Vaca Muerta: un barril a 84 dólares en el mercado interno y con perspectivas de seguir en alza.El panorama cambió de forma rotunda y en diciembre Nación, empresas, provincias y gremios llegaron a un acuerdo para bajar 7 dólares la cotización –que se trasladó a los surtidores– y tomaron el compromiso de mantener las fuentes laborales.Sin embargo, el pacto es endeble y las productoras, con YPF a la cabeza, consideran que para mantener el nivel de actividad se deben reducir los costos. En las reuniones mantenidas en las últimas semanas entre las operadoras y las contratistas se planteó una brusca reducción en los contratos. En algunos casos ya se aplican bajas en torno al 5 o 7 por ciento. Sin embargo, hoy la mirada apunta a otro componente clave de la industria: los costos laborales.“Las operadoras como YPF nos plantean que hay que hacer descuentos importantes en las tarifas, pero eso no se puede sostener porque significaría trabajar a pérdida. Debemos discutir cómo incrementar la productividad sin afectar las tarifas”, indicó a Economía y Petróleo Gustavo Smidt, gerente general de la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE). Agregó que “la presión sindical encarece las operaciones”, y señaló que si bien se deberá revisar el convenio colectivo de trabajo, la cuestión central pasa por cambiar “los usos y costumbres” a los que se adecuaron los líderes sindicales en épocas de vacas gordas. Smidt mencionó que los gremios exigen una dotación de personal mayor a la necesaria para operar algunos equipos, como es el caso de los perforadores automáticos.También ejemplificó que por convenio, “si el viento supera los 35 kilómetros por hora, se debe parar las operación, cuando en el sur varios días del año se superan esos vientos y los equipos actuales pueden operar de forma segura en esas condiciones”.ReuniónAyer el gobierno nacional convocó a una reunión a directivos de las principales petroleras del país y a los gremios para encaminar la situación. Uno de los principales aspectos a consensuar es la baja de la conflictividad gremial y el ausentismo, tema que el propio Guillermo Pereyra adelantó a sus delegados en el plenario que realizó a principios de enero. Allí se advirtió que no defenderán “a quienes con faltazos injustificados o presentando certificados truchos se exponen a sanciones, y lo que es peor, perjudican irresponsablemente a sus compañeros”.Otra de las cuestiones que plantea la CEOPE es que se convoque a los equipos con menos horas de anticipación. Hoy se los llama 24 horas antes de iniciar la operación. La idea es reducir el tiempo muerto que en la industria se traduce en muchos dólares perdidos. También se pretende terminar con el pago de los días de trabajo perdidos cuando hay paro. “Tenemos que ponernos todos de acuerdo. El objetivo es aguantar la crisis entre todos y que no haya despidos, que es el mismo objetivo del Gobierno. Tendremos que ceder todos: las compañías, los gobiernos y los sindicatos”, indicó el gerente general de la cámara que nuclea a las 39 empresas de servicios petroleros más importantes de la industria, como Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes, BJ, San Antonio y Weatherford, entre otras.Según Smidt, los gremialistas “son muy inteligentes” para adaptarse a las circunstancias. “Esto es un péndulo. En la época de Menem el péndulo estaba del lado de las empresas, no había negociaciones salariales. En los últimos años el negocio daba y el péndulo pasó para el lado de los gremios que presionaron para llevarlo aún más para su lado. Pero hoy ya no da para más; si no, va a haber despidos masivos y eso no le conviene a nadie”, agregó el empresario.YPF, que es la que más equipos de perforación tiene en actividad y que puso en marcha el multimillonario desarrollo de shale oil de Loma Campana, necesita bajar los costos de perforación e incrementar la producción más que nunca por la depreciación del barril de crudo. Antes de que los precios internacionales se desplomaran a la mitad, en plena discusión por la reforma de la Ley de Hidrocarburos, el borrador inicial elaborado por la compañía planteaba en uno de sus puntos la revisión de las condiciones de trabajo en la industria. En la redacción final ese aspecto fue eliminado.En la reunión de ayer se evaluó el impacto del plan anticíclico lanzado en diciembre, se habló de las condiciones laborales bajo el eufemismo de “mantener la paz social” y del compromiso de que no haya despidos. Participaron el presidente de YPF, Miguel Galuccio, Kicillof, De Vido y Tomada y algunos gobernadores. Se acordó que Nación iniciará una ronda de negociación con las provincias petroleras para analizar la aplicación de una compensación por la caída del precio (en torno a los 3 dólares por barril) para quienes incrementen la producción. Comenzarán con la Cuenca Neuquina.


Comentá la nota