En un comunicado, el Tribunal había exhortado al "equilibrio" a quienes "tienen responsabilidades de gobierno". Cristina respondió que se trataba de un mensaje "poco feliz". "Me suena a censura", dijo.
"No me parecen cosas acertadas en boca de nadie, mucho menos de quien tiene que garantizar el ejercicio de la libertad de expresión. Que haya límites para hablar sobre alguien o algo. La palabra mesura que tiene mucho sonido a censura de lo que uno puede decir no me parece lo más apropiado", declaró Cristina a la prensa acreditada en la Casa Rosada. Subiendo la apuesta señaló: "No han medido el peso específico del rol que representan".
"Es como si yo me hubiera ofendido porque hoy a la mañana el doctor Fayt dijo que yo decía tonterías", dijo por el ministro decano, que en efecto, temprano calificó de esa forma las acusaciones de Cristina a los jueces y pidió que en el país "la inteligencia domine el conflicto", y no al revés.
Pero Cristina buscó dejar mal parados a los jueces máximos, al insistir en su lectura de que la Corte pretendió una especie de censura. "Todos los ciudadanos tenemos la libertad de expresarnos con absoluta libertad", afirmó. Y dijo no estar de acuerdo en que "desde un poder se le diga a la ciudadanía que hay límites para opinar, o que hay que tener mesura o razonabilidad. Me lo dicen a mi. ¿Ustedes los periodistas, ¿aceptarían que les pidieran límites o mesura para opinar?", preguntó.
Los términos que iba a tener el comunicado había llevado a los jueces de la Corte varias horas de discusión. Seis de los siete integrantes del Tribunal acordaron reclamar "mesura y equilibrio a quienes tiene responsabilidad de gobierno", como la mejor forma de "dar tranquilidad a los ciudadanos, de asegurar que sus derechos están protegidos y que estamos gobernados por leyes que se aplican a todos por igual".
La respuesta de la Corte obedeció al creciente malestar que generaron en la Justicia las frases descalificatorias que Cristina dedicó a los magistrados: "Jueces delivery", "jueces alquilados", "excarcelaciones con precios tabulados", o cuando salió a ventilar las relaciones de pareja de una jueza que falló contra el decreto por el uso de las reservas en un discurso por cadena nacional.
Sin embargo, y aunque todos los miembros del Tribunal estaban disgustados con el tono de estas declaraciones, las opiniones se dividieron ayer en la Corte entre quienes consideraban que "como cabeza del Poder Judicial hay que dar una respuesta a estas agresiones", o quienes sostenían que "es mejor no contestar y ponerse por encima del conflicto".
Luego de la reunión plenaria del mediodía, el texto pasó de un despacho a otro de la Corte, y se fueron limando sus términos. Finalmente, a eso de las 17, el comunicado tomó estado público, con la firma de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni. No firmó Enrique Petracchi.
El comunicado recuerda además que la Corte "ha promovido el debate público acerca de las decisiones de los jueces como una política de Estado tendiente a mejorar su transparencia y comprensión por parte de los ciudadanos". Pero advierte que "el límite de esas críticas es la razonabilidad y el respeto a la garantía de la independencia judicial que esta Corte está obligada a preservar como cabeza de un Poder del Estado".
Con esta declaración, dijo uno de los jueces, la Corte pretendió "buscar un equilibrio entre no decir nada y decir algo que nos ubicaría en medio de la pelea política. Pero no queremos entrar en el debate de la coyuntura, porque si salimos a responder a cada una de las agresiones, nos transformamos en actores políticos", afirmó.



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