La Justicia electoral decidirá a más tardar mañana si es legal llamar a un referendo popular que permitiría al presidente Álvaro Uribe presentarse como candidato en las elecciones del próximo 30 de mayo
En caso de realizarse, se da por descontado el triunfo del Sí. También coinciden las encuestas en que Uribe ganaría las elecciones del próximo 30 de mayo: tras dos períodos en el gobierno, el mandatario colombiano mantiene una popularidad del 70%. Sin embargo, el tiempo le juega en contra y todavía tiene que cumplir con una serie de requisitos preelectorales.
Además todavía no confirmó si se presentará como candidato en caso de quedar habilitado, aunque recientes declaraciones dan a entender que su intención es permanecer en el poder: "Ocho años es poco tiempo para recuperar la seguridad", confesó en una reciente entrevista radial.
Si el llamado a referendo no se aprueba, el candidato oficialista sería su ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien desempeñó un rol destacado en los últimos y contundentes golpes contra las FARC. Hombre muy cercano a Uribe, son muchos quienes comparan este caso con el del actual presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, el hombre de confianza del ex mandatario Vladimir Putin, quien no pudo presentarse a la reelección.
Uribe ha dado claras muestras de su firme política anti guerrilla, pero su gestión no ha sido tan contundente en combatir a los paramilitares. Un informe dado a conocer hace unas semanas por la organización no gubernamental Human Rights Watch denunció que nuevos grupos surgidos tras la desmovilización de las temidas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), siguen cometiendo graves atrocidades y señala que el gobierno ha hecho muy poco por solucionar el problema.
Fiel aliado de Washington, Uribe no tuvo empacho en ganarse la antipatía de sus vecinos al aceptar que tropas de EE.UU. usen bases militares en su territorio. Tampoco dudó en bombardear un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano ni en darle la espalda al depuesto presidente Zelaya al ser uno de los primeros en reconocer al gobierno de Porfirio Lobo en Honduras. De todos los presidentes latinoamericanos, es el más férreo crítico del presidente venezolano Hugo Chávez.
Sin embargo no ha logrado que el Congreso estadounidense le apruebe un tratado de libre comercio (TLC) que desde hace tres años está en lista de espera. Y esto se debe, fundamentalmente, a la controvertida situación de los derechos humanos.
El actual mandatario logró su primera reelección en 2006 luego de una reforma a la Constitución promovida por los partidos de su coalición en el gobierno. La oposición cuestionó la reforma y denunció al gobierno por haber entregado prebendas a los congresistas para que la aprobaran. Sobre estos antecedentes se teje la compleja trama política colombiana.
Si Uribe sigue o no en el poder será una decisión soberana del pueblo colombiano. Y el resultado de un potencial nuevo período de gobierno, un interrogante para la comunidad internacional. Sin embargo, la historia ha demostrado que la prolongación reiterada de los mandatos presidenciales no da buenos resultados. Y resulta difícil imaginar que Colombia sea una excepción.




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