Corrieron las vallas y reabrieron parcialmente la Plaza de Mayo

Corrieron las vallas y reabrieron parcialmente la Plaza de Mayo
Tras quejas de funcionarios porteños, ayer se habilitaron carriles de Rivadavia e Yrigoyen.

Había una intención de dejarlas hasta las elecciones del 27 de octubre próximo, pero finalmente, y ante varios reclamos, hubo una orden de levantarlas en dos tramos. Por eso, desde ayer las polémicas vallas de la Plaza de Mayo ya no obstruyen el paso en las calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen.

Según se supo, habían sido puestas para resguardar la seguridad presidencial durante la marcha de camioneros, el 8 de julio último. Pero la insólita decisión causó trastornos en el tránsito y, sobre todo, afectó a los 150.000 pasajeros que usan las 14 líneas de colectivos que tienen sus paradas en la plaza.

Los cortes habían sido ordenados a la Policía Federal por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y afectaban Rivadavia y Alem; Hipólito Yrigoyen y Diagonal Sur y todas las transversales, pero sobre todo a Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, que quedaron cerradas al tránsito por la extensión del vallado que divide la plaza en dos. Esas fueron las que ayer fueron “acortadas” para aliviar la circulación de colectivos y autos particulares. No es un dato menor: las líneas que usan esas calles prestan 210 servicios por hora pico, y mientras estuvieron las vallas tuvieron que desviar sus recorridos. Ahora, también habilitaron el acceso a la plaza, pero solo en algunos tramos. En Paseo Colón y Defensa hay dos carriles abiertos, igual que en Rivadavia y Reconquista. Agentes de la Federal confirmaron que el pedido llegó por la mañana.

La decisión de sacarlas se tomó tras la queja del Gobierno porteño. El viernes, el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, ya había insistido en reclamar la apertura de esas calles. “Entendemos que la cierren cuando hay manifestaciones, pero no pueden hacerlo en forma permanente sin motivos. Es una infracción absoluta”, expresó. Y después se sumaron más áreas del Ejecutivo y hasta la Defensoría del Pueblo porteña, desde donde denunciaron que el cierre constituía una ocupación indebida del espacio público.

“Mejor que hayan habilitado el tránsito. Si no el colectivo daba vueltas, se atoraba en el tránsito y tardaba más”, contó Ariel Febles, pasajero de una de las líneas que pasa por la zona. Igual que Raúl Rizzuti, usuario de la línea 29, aunque él prefirió ser más cauto: “Espero que no lo vuelvan a cerrar mañana”, se quejó.

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