Corrientes no padece la sequía que sí se siente en el resto del país

Productores y expertos señalan que en diciembre llovió abundantemente en nuestra provincia lo que equilibró el nivel actual de precipitaciones con los valores históricos. A nivel nacional, prevén millonarias pérdidas.
Mientras en Argentina crece la preocupación por la escasez de las lluvias y aumenta el temor de que se produzca una sequía de similares características a la ocurrida entre 2008 y 2009, en Corrientes el clima hasta ahora ha jugado a favor de los productores y no se observan problemas con las precipitaciones.

Un informe recientemente publicado por la prestigiosa consultora Economía & Regiones señala que Argentina (el Gobierno nacional y, por ende, las provincias y los municipios) podría perder hasta 3.000 millones de pesos de retenciones a la soja, dependiendo de la magnitud del impacto que tenga el fenómeno climático conocido como “La Niña”.

La soja es, por estos días, el principal producto sostén de la economía argentina. Según el informe de la consultora, las pérdidas de los ingresos por las retenciones a la exportación de este producto dependerá del impacto de la sequía; es decir, si la intensidad es media o alta.

De acuerdo a los datos esgrimidos por la consultora, el efecto cantidad será predominante, reduciéndose el monto exportado, las retenciones y el Fondo Federal Solidario. En el caso de una sequía de intensidad media, las retenciones caerían en casi $1.200 millones, que impactarían en las provincias por un monto de $359 millones.

En caso que el impacto sea el más alto de acuerdo a las previsiones de Oil World, las pérdidas fiscales para el Estado Nacional ascenderían a casi $3.000 millones, de los cuales $883 millones serían afrontados por las provincias.

“La pérdida esperada en el peor escenario equivale al 30% del financiamiento del Programa de Asignación Universal por Hijo presupuestado para 2011”, alertó el trabajo de Economía & Regiones.

Por su parte, los especialistas de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) señalaron que los agricultores están “con luz anaranjada”. En un informe apuntan que hay grandes temores de que se repita un panorama climático similar al de la campaña 2008/09, que provocó muy bajos rindes y fuertes quebrantos a los productores de soja y maíz. También afirman que los cultivos de verano están en situación límite.

“La anormalidad climática actual se da en la zona núcleo, la más productiva del país”, comentó Juan Balbín, vicepresidente de CREA. El referente de la entidad agropecuaria también resaltó la gran variabilidad espacial de las pocas precipitaciones registradas hasta ahora, con diferencias marcadas en pocos kilómetros.

“Las anormalidades climáticas extraordinarias que estamos viviendo traen una perspectiva de nuevos precios de las materias primas y un horizonte muy complicado para la alimentación del mundo y para los agricultores, porque serán muchos los que sembrarán y cosecharán una cantidad insuficiente para pagar los gastos o no cosecharán”, advirtió.

“En vistas de la cosecha esperada, ya hay productores pensando en un plan B alternativo. Éste incluye suspensión de inversiones y una actitud cauta en los gastos hasta ver finalmente con cuánto grano se cuenta tras la cosecha”, apuntó Balbín.

Situación diferente

Si bien los referentes de las entidades nacionales ven con preocupación la falta de lluvias “en la zona más productiva del país”, en Corrientes la situación es diferente.

En la zona Centro - Sur de la provincia, los especialistas alertaron a principios de diciembre del año pasado de la necesidad de lluvias abundantes para superar el déficit hídrico. Al parecer, las plegarias llegaron a oídos divinos y, durante el último mes de 2010, las precipitaciones fueron suficientes para superar el trance climático.

“En diciembre se regularizó la situación. No podemos decir que hay sequía en esta zona de Corrientes”, comentó Daniel Sampedro, Coordinador del Proyecto Ganadero Centro Regional de la Estación Experimental Mercedes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Corrientes.

“Es cierto, en noviembre faltaban precipitaciones pero en diciembre llovió bien” comentó, por su parte, Cristina Jetter, titular de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz (ACPA).

De acuerdo a lo apuntado por el referente arrocero, los ríos Miriñay y Corriente, de donde toma agua gran parte de los productores de este grano, y las represas tienen abundante líquido, por lo que no habría problema alguno para la cosecha de este año, que comienza en febrero y se extiende hasta mediados de abril.

Pero Jetter dijo que la situación de los arroceros no es similar en Entre Ríos, la otra gran provincia productora de este grano. El presidente de ACPA confirmó que en el vecino distrito “hay problemas importantes” por la escasez de agua.

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