Una encuesta se desarrolló en Corrientes durante el movido jueves último, que logró relevancia con la sigla 18ª. Los guarismos que reveló el sondeo dejaron en claro que la destinataria no fue sólo la presidenta de la Nación, Cristina Kirchner.
Retomando los guarismos de Prometeo (institución especializada en la elaboración de encuestas sociales), estos surgieron de cinco preguntas: ¿por qué vino?, ¿cuándo decidió venir?, ¿participó en la anterior edición?, ¿a quién votó en 2011 para Presidente?, y ¿a quién votaría para presidente en 2015?
LOS RESULTADOS
En cuanto a qué los motivó a participar de la manifestación, que en Corrientes tuvo varios puntos de desarrollo, el 20 por ciento señaló que lo hizo en reclamo de seguridad, trabajo, justicia y libertad. En segunda ubicación estuvo el rechazo al Gobierno nacional y a la "democratización de la Justicia". Ambos ítems obtuvieron el 16,7 por ciento. Atrás quedó el pedido de que se acabe la corrupción, con el 14,6 por ciento, seguido por el desacuerdo con las medidas del Estado central y por el compromiso ciudadano, que tuvieron el 12,5 por ciento.
NO FUE LA PRIMERA
En otra de las consultas se hizo referencia a una participación anterior en un cacerolazo masivo como el del 8N. De allí se desprendió el hecho de que la mayoría de los que salieron a las calles el jueves también lo hizo el año pasado. Un contundente 72,5 por ciento reveló que el malestar continúa, convirtiéndose en un llamado de atención tanto para el kirchnerismo como para la oposición, desde donde deberán redoblar esfuerzos para hallar un modo de hacer política que a sus representados satisfaga.
PREFERENCIA POLÍTICA
Otra de las variables que se manejó para el sondeo estuvo relacionada con la preferencia política de los ciudadanos al consultárseles por quiénes votaron para Presidente en 2011. De esta manera se trató de dilucidar si los radicales o cualquier otro archienemigo del kirchnerismo reconocido en Corrientes tuvo supremacía con afiliados o dirigentes convocados o convocantes.
La lectura que dejaron los porcentajes reveló que nada tuvo que ver la contraposición ideológica que se vive en la plana mayor de la política vernácula, donde se dan constantes y lisérgicos cruces de alto voltaje.
Es que los correntinos que abarrotaron la zona del puerto, o que cortaron las avenidas en el Pirayuí, el Industrial y las Mil no se inclinaron en las urnas por quien pretendió disputar el Sillón de Rivadavia hace dos años al kirchnerismo, que fue el radical "Ricardito" Alfonsín, sino que el 22,5 por ciento de los encuestados confió en Hermes Binner para el recambio en el Gobierno nacional, fraccionándose el resto porcentual en la UCR (12,5 por ciento) y Lilita Carrió (12,5 por ciento), Cristina Kirchner (5,5 por ciento), Macri (5 por ciento), entre otros.
De la misma manera, sobre una posible inclinación política como catapulta del cacerolazo, se confirmó que poco tuvo que ver a quién tienen decidido elegir en 2015 los manifestantes. El 27,5 por ciento aseguró que aún no lo definió, mientras que el 25 por ciento aseguró que no votará a ninguno de los que se presentó en 2011.
MENSAJE
La masividad que tuvo el 18A prendió la luz roja en todas las usinas políticas de la Argentina. Más allá de que los referentes nacionales y locales de la oposición se hicieron ver en la manifestación, el destino del reclamo también sacudió sus cimientos. Fue la tercera vez que se pidió por un cambio en la forma de hacer política y de llevar adelante una gestión. Y la participación se sostiene al punto de permitir a los medios la captura de postales impactantes de los distintos rincones de la Argentina en los que el ciudadano hizo valer su derecho.
La amplitud evidenciada de participación desenmascara además un escenario en el que falta un líder que pueda comandar y representar una solución a los problemas reclamados.
En este último punto señalado queda sobre relieve la acefalía latente en la oposición, puesto que el oficialismo tiene una cabeza visible y por momentos avasallante. Ni el PRO, ni el radicalismo, ni el socialismo, ni la Coalición Cívica pudieron hasta hoy plantarse con personajes transparentes y proyectos fuertes, dejando el camino allanado para un kirchnerismo que camina concienzudamente, pese a los chicotazos que a diario se dan desde distintas órbitas, tales como el reciente y resonante caso Fariña-Báez.
Por ello que el 18A dejó en claro que el destino del reclamo debió estamparse en las fuerzas opositoras y en el Gobierno nacional, en resumen, en quienes eligen a la política como forma de vida, pero que a veces se olvidan de quiénes realmente los hicieron llegar.



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