Corrientes cambia, pero siendo igual a sí misma

Estamos en un punto de clivaje entre un tiempo que termina y otro que comienza. Momento oportuno para reflexionar sobre lo andado como forma de pensar lo que está por venir.

Luis Alarcón de la redacción de EL LIBERTADOR

RICARDO. Un protagonismo político revitalizado.

Vamos a esbozar algunos apuntes en este momento de intersección de un tiempo que se termina y de otro que nace. Referirse a 2010 ya parados en 2011, ofrece la ventaja de poder mirarlo en forma completa sin decir taxativamente que nos estamos refiriendo al pasado.

El presente siempre se construye sobre los escombros o la argamasa del pasado, y esos materiales aportados por el año 2010 están todavía frescos para posibilitar que sobre ellos se coloquen los primeros ladrillos del año en curso.

En otras palabras: referirnos al 2010 es todavía, de algún modo, hablar del presente, aunque un presente cuya misión principal consiste, a esta altura, en preparar el terreno para este 2011 que está dando sus primeros pasos.

En ese sentido, a lo largo del período de 365 días que acaba de finalizar se pudo observar el despliegue que el gobierno ricardista -en su segunda versión- desarrolló sobre el sistema institucional intentando consolidar su proyecto político medular. En lo coyuntural, mientras tanto, la esgrima política se orientó a preparar las condiciones para la batalla electoral que se avecina.

Fue el año de la normalización del partido del Gobierno y la Unión Cívica Radical. Ese hecho se dio tras la evaporación del arturismo como factor de peso dentro de la interna radical, lo cual reveló los endebles quilates del ex Gobernador para encarnar un liderazgo solvente dentro de las filas del radicalismo correntino. Empero, la conformación del "movimiento Alem" intenta mantener una alternativa frente al ricardismo revitalizado.

PRIORIDADES

El gobernador Ricardo Colombi y sus principales espadas han reiterado en cuanto micrófono se les puso delante, que la obsesión del Gobierno es materializar obras de infraestructura que sirvan como rampa de lanzamiento para emprendimientos productivos que actúen de palanca para el crecimiento y el desarrollo de la postergada economía provincial.

Para ello ha contado con una herramienta que le aportó un inédito oxígeno financiero: el programa de desendenudamiento convenido con el Gobierno nacional. De todas maneras, aunque los voceros oficiales se encargan de destacar ese acuerdo, no dejan de recordar que desde la Nación aún están pendientes del pago algunas deudas, que bien podrían reforzar el caudal monetario que implica desembarazarse por un año de la obligación de pagar las cuotas de la ominosa deuda provincial.

HACIA EL

BIPARTIDISMO

En lo político, 2010 fue el año en que pareció consolidarse, en territorio correntino, el bipartidismo que caracteriza al país. Precisamente la alianza radical-peronista que se congregó con el nombre de Fantasía de Frente de Todos en la primera gestión colombista, sirvió para romperle el espinazo al largo monopolio conservador en la política correntina.

Pero una vez superada esa instancia, ahora Corrientes se está pareciendo a la Argentina, ajustando sus pujas internas a ese "bipartidismo clásico" entre el radicalismo y el justicialismo.

¿Por dónde pasan las diferencias en Corrientes entre ambas propuestas? La UCR, que en su momento contribuyó a herir de muerte a la partidocracia provincialista, aparece como el partido que mejor condición muestra para reunir a los fragmentos dispersos de la implosión conservadora y ofrecerles, ahora como aliados, un destino que de otro modo sería incierto.

El Partido Justicialista, que ha logrado el mérito de galvanizar sus siempre activos agrupamientos internos, quiere volver sobre sus fueros para liderar el agrupamiento de las franjas sociales más postergadas. Cuenta para ello con el aporte del gremialismo que agrupa a los trabajadores y de los movimientos sociales que buscan incorporar sectores marginados a la construcción política colectiva.

Estos serían groso modo los conglomerados socio-políticos que tenderán a enfrentarse el 11 de octubre próximo (o en alguna otra jornada electoral previa de orden estrictamente provincial, si llegara a concretarse), amén de otras propuestas políticas que nunca faltan para intentar romper la realidad bipolar.

OTROS APORTES

Resulta de interés apuntar algunos movimientos propositivos surgidos últimamente desde el arco empresario, especialmente de la denominada Federación Empresarial de Corrientes (Fecorr). Invitando a pensar a la provincia como una totalidad con sentido histórico, algunos de los inquietos dirigentes de esa agrupación intentan convencer a sus colegas empresarios que hay que hacer algo más que ver pasar la vida detrás de un mostrador.

En definitiva, se advierte en la Fecorr y otros agrupamientos, un intento de concretar una burguesía provincial, es decir, un sector social que además de dedicarse a sus negocios específicos, piense que puede liderar un proyecto global para convertirlo en un "negocio" de la Provincia como un todo.

El sector productivo correntino pudo levantar las copas con auténtica actitud de festejo, ya que los buenos precios de la ganadería (renglón clave de la economía provincial) y campos con suficiente humedad para adecuadas pasturas, permitieron levantar el alicaído ánimo de los productores agropecuarios.

También los otros rubros de la producción primaria vernácula, como el arroz, la forestación y los citrus, recibieron los beneficios de un mercado demandante, tanto en lo nacional como en lo internacional.

LA PUJA

DISTRIBUTIVA

El frente laboral ha visto mejoras en sus ingresos, aunque en niveles porcentuales que los voceros gremiales siguen considerando algo mezquinos. Desde esos ámbitos se considera que el Gobierno puede dar más de lo que da.

Obviamente que los voceros financieros de la Administración ricardista dicen todo lo contrario. Y exhiben los incrementos salariales concedidos, como una versión al uso nostro de la política nacional de fortalecimiento de la demanda interna como forma de potenciar el crecimiento económico.

Pero en Corrientes como en el país, conviene apuntar que el financiamiento del consumo por sí solo no garantiza un crecimiento autosostenido en el tiempo, sin una similar política de financiamiento (vía crédito accesible) destinada al sector productor de bienes. Es decir, sin inversión el consumo no llega a solventar por sí solo un proceso de desarrollo.

Con sus rémoras consabidas, Corrientes avanza de todos modos junto al crecimiento del país. Como contracara de esa modernidad que se abre paso a la fuerza, la sociedad correntina exhíbe a su modo las miserias morales que todo proceso de crecimiento entraña como un residuo inevitable: la violencia en las calles que se cobra vidas adolescentes cual macabro deporte o la violencia de género que se expresa puertas adentro de hogares de todo el arco social.

En enero, aunque sea este enero del año electoral de 2011, se sabe que la política más fragorosa entra en una pausa. Por ahora, el debate se desliza hacia el habitual conventillo carnavalero, que en Corrientes ya forma parte de sus tradiciones.

También habrá noches chamameceras, para alimentar uno de nuestros signos de identidad más notorios.

Corrientes sufre los dolores del parto de la modernidad, pero sin dejar de parecerse a sí misma.

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