El grupo de intendentes díscolos, de intensa actividad y fulgurantes apariciones en los medios, pasó al más completo ostracismo tras revelarse el contenido de los cables secretos –y rápidamente olvidados- de Wikileaks, con las conversaciones entre Sergio Massa –su virtual líder- y la conversión de Pablo Bruera al sciolismo
La aparición fulgurante adquiría consistencia a medida que algunas de sus propuestas –las policías comunales, por ejemplo- ganaban en la consideración de propios y extraños y sus figuras se posicionaban tibiamente en las encuestas.
Sin embargo, apareció el mazazo de wikileaks, que cobró el impulso de los díscolos. De toda la política vernácula, el único funcionario embarrado en toda esa cuestión fue Sergio Massa. Del tigrense trascendieron charlas con la embajadora norteamericana en las que calificaba a Néstor Kirchner como a “un monstruo” y “un perverso”.
Allí se apagó su estrella, aunque no se descarta que pueda volver a brillar. Se dice por lo bajo que Máximo Kirchner, desde la fría Santa Cruz, no perdona la infidencia y serían varios en el Gobierno nacional que replicarían la actitud.
El desmembramiento del grupo había comenzado con un “amague” algunas semanas antes incluso del episodio wikileaks. Sandro Guzmán había reprochado el intento de coordinar las acciones de parte del platense Pablo Bruera y había manifestado públicamente que “ese muchachito no lo conduce ni a la esquina”.
El alto perfil del intendente de La Plata había despertado la furia de sus colegas. Las apariciones en TN fueron consideradas como “alta traición”, por parte de quienes se decían díscolos, pero no tanto.
Finalmente, Bruera parece ir camino a alinearse con el Gobernador Daniel Scioli. El platense aspira ahora a un segundo lugar en la lista, y está dispuesto a pelear mano a mano con pesos pesados como “Cacho” Álvarez, que también se apunta para la plaza.
Ayer, Bruera dio una muestra de este alineamiento, al agradecer y felicitar al Gobernador en “su primer mandato”. La palabra clave allí es “primer”, ya que también podría haber dicho “único” o “último”. La expresión revela el contenido de sus ideas.
Bruera y Scioli se muestran cada vez más seguido y participan de actividades conjuntas, en la ciudad y fuera de ellas. La conversión, se dice por lo bajo, es un hecho.












Comentá la nota