La visita de Daniel Scioli a Río Grande para participar de un acto proselitista disfrazado de inauguración respondió a varias preguntas de los fueguinos sobre su propio futuro. La más concluyentes de las respuestas ha sido que Rosana Bertone no cuenta con un proyecto serio para Tierra del Fuego y la única esperanza es que Daniel Scioli se imponga en las elecciones generales para que esta provincia siga siendo la pedigüeña que fue durante los últimos 8 años.
La puesta en escena de la visita de Scioli es todo un mensaje en sí mismo. El candidato presidencial vino a motorizar un proyecto que se está quedando sin aire. El bombardeo de spot televisivos y radiales y los mensajes vacíos de contenido necesitaban de un refuerzo.
Sin embargo la actual senadora nacional tampoco generó hechos apropiados para motorizar la llegada del potencial candidato a presidente del Frente para la Victoria por lo que tuvo que esperar que el Intendente Melella tuviera lista la obra del Skate Park para justificar la llegada del ex motonauta.
De esta manera, Rosana Bertone fue invitada de su propia campaña política y cumplió un papel secundario cuando en realidad debería haber sido protagonista y centro de los flashes de la prensa.
La rústica escena fue montada especialmente para la ocasión. Incluso hasta las instalaciones del Municipio de Río Grande fueron el escenario del apoyo de Scioli a Bertone ya que la propia legisladora no tuvo la iniciativa, y probablemente tampoco el consenso, para llevar a Scioli a un escenario más apropiado a una campaña electoral y a un apoyo político contundente.
Allí, en el Salón de Usos Múltiples de Asuntos Sociales no estaban los afiches de Rosana Bertone; las fotos de los candidatos a la Legislatura o al Concejo Deliberante, no había fotos de la presidenta de la Nación y tampoco los entrañables bombos peronistas.
Vacío difícil de llenar
Lo peor para Rosana Bertone, a juzgar por el desarrollo de su campaña electoral, no es la ausencia de afiches; de local partidario o de bombos, lo peor es la falta de propuestas y la ausencia de un plan de Gobierno que presentarle a la sociedad fueguina.
La demostración más palpable de que los argumentos terminan con los spots publicitarios es la negativa a debatir ideas, proyectos, soluciones, alternativas, hecho que se ha repetido sin solución de continuidad en las anteriores elecciones en las que fue candidata a Gobernadora.
Las experiencias frustrantes que Bertone recogió en la anterior derrota electoral con Fabiana Ríos no le ha resultado muestra suficiente a la actual parlamentaria que una vez más eligió el camino mediático para tratar de imponer su candidatura.
Sin embargo hasta sus mismos mensajes televisivos son de dudosa credibilidad ya que en uno de ellos trata de seducir a los trabajadores y les dice que va a trabajar para que el trabajo de ellos (es decir los trabajadores) “sea motivo de orgullo, no de incertidumbre”. Con dicho mensaje la senadora pretende borrar lo que durante estos últimos años ha sido una política constante del sector que representa que es la promoción de “LOS CONTRATOS BASURA” en la electrónica fueguina ya que los mismos fueron avalados por el Ministerio de Trabajo del Modelo que la senadora dice representar. Incluso Bertone es la autora de una triste frase que utilizó para definir a los trabajadores metalúrgicos cuando dijo que “una vez que los trabajadores quedan efectivos comienzan a faltar”. Este solo punto pinta a Rosana Bertone de cuerpo, y alma. Se puede confiar en sus propuestas actuales? No hay mucha contradicción?
Scioli, la salvación
Así las coas, el único proyecto tangible, palpable, empírico que tiene Rosana Bertone para la Gobernación es “Scioli Presidente”, solo si el Gobernador bonaerense llega a la primera magistratura, Tierra del Fuego tendría una oportunidad siendo Bertone Gobernadora.
Sin embargo el problema está en que las elecciones presidenciales son recién en octubre, y acá, en Tierra del Fuego se elige Gobernador este mes. Por lo que los fueguinos estarían jugando, como mínimo, a la lotería si confían en que Bertone sea Gobernadora y después rogar que Scioli sea presidente.
La incertidumbre sobre el futuro es mayúscula y, sin embargo, la candidata del FpV en Tierra del Fuego no aclara el panorama y su idoneidad para Gobernar la provincia esta seriamente cuestionada máxime cuando no cuenta, en su Curriculum con ningún cargo Ejecutivo.
Por eso el eslogan de la campaña no debería ser “por un mejor futuro” o “lo mejor esta por venir”. Lo apropiado sería “Scioli o caos”.



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