Los congresales debatieron durante dos horas y aprobaron el documento de respaldo a Cristina Fernández. Hubo más de 2.000 personas colmando el club Ferro Carril Oeste. En el ingreso se produjeron algunos encontronazos entre marinistas y el Movimiento Evita.
Un incidente entre militantes del Movimiento Evita y jóvenes de Convergencia también fue suficiente para recordar las disputas por las cuotas de poder.
Al finalizar el congreso Carlos Verna no hizo declaraciones, en tanto Oscar Jorge dijo estar “conforme” con el desarrollo del encuentro, y Rubén Marín dijo que no pudo escuchar a los oradores, aludiendo al ruido producido por las barras de militantes, entre las cuales los jóvenes de Convergencia no pudieron estar porque el Movimiento Evita los echó a golpes.
En el salón
Más de 2.000 personas asistieron al Congreso Justicialista. La escenografía incluyó retratos de Juan Perón, Evita, Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
También, tres carteles en los que se indicaba que el congreso sesionaría con “advocación especial al compañero Néstor Kirchner”, y además recordando “a los compañeros Rubén Negro Soca, Omar Prieto, Lorenzo Capellotti, Horacio Montes, Bernardino Collado, Antonio Guechal y Enrique López”.
Una atenta recorrida visual por las decenas de pancartas que decoraron el salón de Ferro Carril Oeste mostró la preponderancia de las manifestaciones vernistas por sobre las demás expresiones del PJ pampeano. Entre las que se destacaba una gran bandera al frente, pegada al escenario, en la que se proponía al actual senador como candidato a gobernador 2011.
Barrios de General Pico, agrupaciones de Santa Rosa y de varias localidades provinciales, como Toay, Puelén, Rucanello, Jacinto Arauz, Sarah, Arata, Eduardo Castex y Monte Nievas, daban cuenta de su alineación con el senador nacional.
En franca desventaja numérica podían verse carteles del NEP de Roberto Robledo, y un par de banderas del Sindicato de Televisión y de la CGT.
En los sitios elegidos para sentarse los dirigentes también dieron cuenta de sus elecciones: en primera fila, Carlos Verna, Jorge Tebes y Oscar Jorge. Casi en las últimas, Rubén Marín, Silvia Gallego y Carlos Ibarra.
Gratitud y Fortaleza
“Gracias Néstor, fuerza Cristina”. La frase de cierre del documento partidario, consensuado previamente por las líneas internas, y aprobado ayer por los congresales, sintetizó su contenido y su propuesta.
El texto habla de la “pérdida física” de Néstor Kirchner, advierte sobre el riesgo de utilización de esa circunstancia para “golpear duramente el proceso” que dirigió el ex presidente, y elogia “la conmovedora respuesta popular de afecto y gratitud” tras su muerte.
Para referirse a la defensa que deben hacer los peronistas de ese proyecto y de su actual líder, Cristina Fernández, los redactores del documento eligieron decir “tenemos que ser libres, con los medios prácticos más adecuados que la lleven adelante, hoy es nuestra compañera presidenta y ahí estaremos para apoyarla”.
Más concretos y belicosos fueron luego oradores como José Luis Sander, Leonardo Avendaño y el ex ministro marinista Miguel Ángel Tanos, que hablaron directamente de “salir a las calles y a cualquier otro espacio que sea necesario para defender a Cristina”.
El dirigente piquense Raúl Aragonés, el sindicalista santarroseño José Luis Russo y la militante Marta Sánchez (Movimiento Evita) quedaron molestos.
En diferentes momentos pretendieron introducir otros matices al documento básico y todos recibieron la misma respuesta negativa de parte de la mesa directiva. Se les hizo saber que sus aportes serán tenidos en cuenta, pero sin lugar para modificar el texto consensuado. Aragonés, puntualmente, propuso un explícito “repudio” a la figura del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos.
Piñas
Los muchachos del Movimiento Evita y del Che, y quizá algunos de la UOCRA, frenaron a golpes el intento de jóvenes marinistas de entrar el salón de Ferro. Ocurrió cuando ya era inminente la actuación de los oradores. Luego, el cronista de El Diario recibió de cada bando un argumento similar: “Ellos empezaron”. Según los primeros, la tropa de Convergencia quiso entrar con prepotencia “y con las banderas de punta”. Según los desalojados, sus atacantes “estaban armados”. Una mujer fue trasladada al hospital en ambulancia después de sufrir una descompensación.
Pasada la escaramuza una buena cantidad de policías, comandados por el jefe de la URII, Fabio Caimari, quedaron ubicados entre los grupos para prevenir otros altercados.







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