Si republicanos y demócratas no llegan hoy a un acuerdo, 800.000 empleados federales serán suspendidos
En una señal de las dificultades para que las negociaciones lleguen a buen puerto, la Cámara de Representantes, con mayoría republicana, aprobó en la madrugada de ayer un plan presupuestario que posterga por un año la implementación de la reforma sanitaria, el proyecto legislativo estrella de Barack Obama.
El plan fue rechazado tanto por la Casa Blanca como por la mayoría demócrata en el Senado, que se reunirá hoy para tratar el proyecto.
Para evitar la parálisis gubernamental, las dos cámaras del Congreso deben pactar un texto común sobre el presupuesto antes de esta medianoche, cuando finaliza el ejercicio fiscal 2013. De esa forma evitarían, entre otras cosas, que unos 800.000 empleados federales se queden sin trabajo y que el Estado deje de pagar a proveedores. Si no hay acuerdo, el Congreso deberá aprobar nuevos créditos para financiar toda la infraestructura gubernamental.
La justicia, la seguridad nacional, las operaciones militares y otros servicios considerados esenciales no se verán afectados, pero los parques y museos nacionales cerrarían sus puertas y varias dependencias gubernamentales licenciarán a todo el personal no esencial.
La Cámara baja envió la polémica propuesta de ley al Senado después de que fue aprobada con 231 votos a favor y 192 en contra. La Casa Blanca acusó a los republicanos de "empujar al gobierno al cierre" con esta iniciativa.
"La Cámara volvió a adoptar un plan que refleja el deseo de los norteamericanos de mantener la operatividad del gobierno y ponerle un freno a la ley de la salud impulsada por el presidente", dijo el líder republicano en la Cámara de Representantes, John Boehner. "Le corresponde al Senado adoptar este texto sin demoras para impedir el cierre del Estado federal", agregó, desafiante.
Pero como ataca la reforma más emblemática de Obama, el texto será presumiblemente rechazado hoy por el Senado. "No vamos a aprobarlo porque no es correcto cerrar el gobierno y usar esto como una palanca para el cambio", dijo Tim Kaine, senador demócrata por Virginia.
La Casa Blanca ya adelantó que el presidente impondría su veto en el caso improbable de que el texto propuesto por los republicanos sea aprobado por el Senado.
En otro síntoma de que ya pocos confían en llegar a un acuerdo, los republicanos promovieron anteayer un segundo texto en el que se garantiza el pago normal a los militares.
En caso de que no se llegue hoy a un acuerdo, sería la primera parálisis del Estado federal desde enero de 1996, cuando otro demócrata, Bill Clinton, presidía el país. Entrevistado por ABC, Clinton recomendó a Obama no negociar los recortes en los gastos. "En un momento dado, hay que saber decir no", subrayó.
El senador Rand Paul, una de las figuras del movimiento ultraconservador Tea Party, culpó ayer a Obama de un posible "cierre" del gobierno y aseguró que el presidente exige fondos ilimitados para el "Obamacare", el sobrenombre con el que los republicanos han bautizado a su nuevo sistema de salud. "Es una señal de intransigencia y falta de voluntad y compromiso", dijo Paul.
Aprobada en 2010 y avalada por la Corte en 2012, la ley sanitaria busca otorgar una cobertura de salud a millones de norteamericanos que están fuera del sistema. Los republicanos, por su parte, se oponen a la obligación legal de que todos los ciudadanos cuenten con un seguro médico.
Pese al fuerte desafío republicano, algunas voces del partido dieron a entender que podría haber un acuerdo in extremis con los demócratas. "No vamos a cerrar el gobierno; si tenemos que negociar un poco más lo haremos", dijo Kevin McCarthy, uno de los líderes republicanos en la Cámara de Representantes.
La disputa parece un presagio de la próxima gran batalla política en Washington: un proyecto de ley bastante más importante para elevar la capacidad del gobierno federal para endeudarse. Si no se logra elevar el techo de la deuda de 16,7 billones de dólares para mediados de octubre, el gobierno podría verse forzado a incumplir el pago de algunas de sus obligaciones, lo que golpearía a la economía local y enviaría réplicas a todo el mundo.
LOS SECTORES MÁS AFECTADOS
Muchas agencias federales cerrarán sus puertas
97% de empleados de la NASA
Unos 17.000 trabajadores de la agencia espacial deberán permanecer en sus casas
94% de empleados en Medio Ambiente
Unos 15.200 trabajadores de la Agencia de Protección Ambiental serán suspendidos
87% de los trabajadores de la Secretaría de Comercio
Son unos 40.000 empleados los afectados, entre ellos todos los economistas de la oficina de censos y estadísticas
81% de los que trabajan en Parques Nacionales
Deberán permanecer en sus casas. Se trata de casi 59.000 personas
52% de los empleados de Salud
Principalmente los inspectores de alimentos y los trabajadores del programa de asistencia a Chicos y Familias, y de Abuso de Sustancias y Salud Mental


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