Conflicto docente: paro, discusión y lágrimas

Conflicto docente: paro, discusión y lágrimas
Un duro enfrentamiento con posturas inflexibles, acusaciones cruzadas, avanzadas multitudinarias, estrategias, zonas liberadas, agresiones, lágrimas, intermediaciones fallidas y un tratado de entendimiento que aún no asoma en el horizonte. No se trata de una guerra pero sí de un conflicto que afecta a millones de niños y familias. Con 13 días de paro docente, la crisis educativa en el territorio bonaerense se agudizó durante la última semana.
Advirtiéndose una creciente tensión, el Frente Gremial Docente sostuvo que no comenzarán las clases hasta que no exista una propuesta salarial superadora por parte del gobierno provincial, en tanto que desde el gabinete sciolista se aseveraba que las negociaciones sólo se retomarían con los alumnos en las aulas, solicitando que se acate la conciliación obligatoria. En este marco de posiciones atrincheradas, la directora General de Cultura y Educación, Nora de Lucía, prendió el pasado lunes la mecha de las suspicacias, disparando que “algo raro hay” en la postura de los representantes gremiales, declaraciones que, más tarde, se encargaría de recargar el propio gobernador.

Pero desde el arco docente la respuesta no tardaría en llegar. El miércoles último, al desarrollarse una movilización histórica de más de 60 mil personas que coparon la plaza San Martín, frente a la gobernación provincial, la secretaria general de la FEB, Mirta Petrocini le retrucó a De Lucía afirmando que “algo hay” a la hora de llevar adelante el paro por tiempo indeterminado: “Hay salarios indignos y propuestas paupérrimas”.

“Los vamos a ir a buscar”

Por su parte, y a la hora de dirigirse a la masiva concurrencia que exclamaba “y pegue Roby pegue…”, el representante de SUTEBA, Roberto Baradel, materializando su fervor en sudor y agitación, apuntó contra la conciliación obligatoria y las advertencias de quita de personería jurídica para los gremios que no la acaten: “Que se guarden la conciliación obligatoria en los escritorios del Ministerio de Trabajo (…) Que se guarden la personería que nosotros nos quedamos con los docentes en la calle peleando por la escuela pública”. Y fue por más: “Guay que le toquen un peso del salario (a los docentes) que los vamos a ir a buscar por toda la provincia”.

Inmediatamente, desde el sciolismo contraatacaron con el ‘operativo indignación’ ante esas declaraciones de Baradel. Dos de lo que fueron más al hueso han sido acérrimos soldados del gobernador: el senador Alberto De Fazio y el diputado Guido Lorenzino. Sin morigerar los ánimos, éste último tildó como de “hitleriano” lo dicho por Baradel, mientras que De Fazio no tuvo reparos en catalogarlo como “patotero” y “fascista”.

Recurso de amparo

Bajo ese escenario, ambas partes llegaron el pasado jueves a la Defensoría del Pueblo, desde donde realizaron una convocatoria con la intención de acercar posiciones. Durante la mañana reinó un clima de tregua que llevó a una reapertura de la discusión salarial esa misma tarde. Pero si en algún momento se vislumbraba un avance de casilleros en la negociación, todo quedó en la nada cuando desde el Frente Gremial informaron que la oferta era “prácticamente lo mismo” que la última ya que sólo se adelantaban a la primera cuota a cobrar en abril dos o tres puntos de la segunda cuota a cobrar en agosto, por lo cual se rechazaba por “insuficiente”, continuándose así con el paro.

Sin haber prosperado la intermediación, el Defensor de Pueblo, Carlos Bonicatto, informó que su organismo presentaría un recurso de amparo “que tiene que ver con requerir al magistrado que se expida sobre mantener el derecho de los niños a recibir educación y que se ponga en funcionamiento el ciclo lectivo en la provincia”, presentación judicial que se concretó al día siguiente y que fue aceptado en las últimas horas por el Juez en lo Contencioso Administrativo, Francisco Terrier, por lo tanto, se ordenó el inicio del ciclo lectivo, aunque los gremios pueden apelar la medida.

Agresión, lágrimas y acusaciones

Uno de los puntos más álgidos se vivieron cuando, a la salida de esa reunión, los funcionarios provinciales que emprendieron el retorno a la gobernación caminando fueron increpados por un grupo de manifestantes. Aunque la tensión no sólo quedó en insultos, sino que se pudo observar cómo se arrojaron objetos contundentes a los funcionarios, impactando un ladrillazo en la ministra de Economía, Silvina Batakis. Esto se dio en un contexto donde llamativamente no se habían tomado las medidas de seguridad que sí se habían desplegado en reuniones paritarias pasadas.

Repudiando la agresión, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli remarcó que ese ladrillazo a Batakis “le ha hecho daño, pero por sobre todas las cosas yo sé que una herida a su corazón por todo el esfuerzo denodado que ella hace”. Con la ministra de Economía deslizando lágrimas durante la conferencia de prensa, Scioli aseguró que se tratan de “episodios salvajes que también tiene relación directa con lo que ocurrió ayer (miércoles), cuando desde lo más alto de la dirigencia gremial convoca con palabras a la violencia en cuanto a ‘los vamos a ir a buscar’, incentivar de una manera directa o indirecta este tipo de agresiones, dispara este tipo de situaciones”, manifestó en clara alusión a las palabras vertidas por Baradel durante la movilización docente.

Tras adelantar que iba a aplicar los aumentos salariales rechazados “mediante el decreto correspondiente”, Scioli, inusualmente molesto y concreto, admitió que a su consideración existe un trasfondo político en la postura de los gremios en mantener la protesta por tiempo indeterminado.

Haciendo acuse de recibo, Baradel, luego de solidarizarse con los funcionarios agredidos y resaltar que “no es práctica de este sindicato en ningún momento de su historia generar situaciones de violencia”, le recordó al mandatario provincial la “grave agresión Mirta Petrocini” y que tras ese episodio “no vi a los funcionarios públicos saliendo por los medios y en cadena nacional a repudiar con tanto énfasis como lo hicieron ahora”.

Vale recordar que semanas atrás, la representante de FEB fue agredida previo a ingresar a la reunión paritaria en un contexto de nulas medidas de seguridad. Por ese motivo, y al advertir posibles intentos desde algunos sectores de generar actos de provocación en el marco paritario, le había advertido al mismo Scioli que tome los recaudos pertinentes. Sin embargo, resaltó como llamativo que en esta oportunidad nuevamente “no había ningún tipo de elemento de seguridad ni ordenamiento como se debe en el marco de la paritaria”.

En cuanto al mensaje de Scioli que lo marcó como instigador de la violencia, Baradel replicó: “Lamento profundamente que intenten desviar el debate”, en tanto que, sobre las acusaciones de connotaciones políticas en el paro docente, el gremialista dijo que el único trasfondo es “recuperar poder adquisitivo para poder mantener a nuestras familias”

La disputa por el porcentaje

Otro cruce entre el gobernador y el referente SUTEBA giró sobre el porcentaje de la oferta realizada por Provincia. En este sentido, Baradel cuestionó que desde el gobierno “no informen debidamente sobre el aumento. No es el 30,9 por ciento (…) El 30,9 por ciento alcanza al 20 por ciento de los docentes. A más del 70 por ciento de los docentes de la provincia, el aumento es del 21 por ciento y en dos cuotas”.

Factor Desgaste

Así dadas las cosas, entrando a la cuarta semana de un paro enmarcado en un conflicto con raíz mucho más profunda, empieza a jugar fuertemente un factor clave: el desgaste. Desde los dos sectores saben que a medida que transcurren los días sin llegar a buen puerto, el humor social se hace cada vez más denso al no poder enviar a los chicos a la escuela y es allí donde se centrará la batalla discursiva de apelarse el recurso de amparo, remarcándose desde los gremios docentes que quien “garantiza el conflicto” es el Ejecutivo al no ofertar salarios dignos, mientras que desde el gabinete sciolista se seguirá poniendo énfasis en el “esfuerzo” hecho para llegar a lo ofertado y en la “intransigencia” de los gremialistas. En tanto, mientras el fuego cruzado sigue, las aulas permanecen cerradas.

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