El juez Néstor Daniel Ralli condenó ayer a siete meses de prisión en suspenso y a inhabilitación especial por 14 meses para ejercer cargos públicos al intendente de 25 de Mayo, David Bravo, por el delito de "abuso de autoridad" por haber habilitado el cabaré "El Rancho" cuando no cumplía con las condiciones edilicias.
Ayer al mediodía, el juez Ralli dio a conocer la sentencia en el juicio seguido contra Bravo por la habilitación para ese local nocturno, un caso derivado de la causa judicial relacionada con la trata de personas y ejercicio de la prostitución dentro de ese lugar. El trámite fue breve ya que, como es habitual, el juez se limitó a leer los dos artículos resolutivos del fallo.
El intendente concurrió a la audiencia acompañado por sus dos abogados, Armando Agüero y Gastón Gómez, y un grupo de vecinos veinticinqueños que lo esperó en los pasillos de la Ciudad Judicial. La fiscal Cecilia Martiní no concurrió a la audiencia.
El intendente ingresó a la sala confiado en escuchar un veredicto favorable a su postura, confiado en que su planteo basado en la delegación de responsabilidades había sido lo suficientemente sólido. Por eso, su sonrisa mutó en un gesto de fastidio cuando escuchó la palabra "condena".
Después, cuando salió de la sala, la bronca se tradujo en una catarata de críticas, denuncias y planteos contra la Justicia en general, el juez Ralli en particular, y los periodistas que escribieron sobre este caso.
Irregularidades.
Para el juez, el abuso de autoridad cometido por Bravo se funda en que al firmar la resolución municipal 340/2008 el intendente "incumplió con la Ordenanza 052 y su modificatoria dictada por el Concejo Deliberante de esa localidad, ello en virtud de que el mencionado establecimiento no se encontraba en condiciones de ser habilitado" en función de las "irregularidades constatadas" en varias inspecciones municipales. "Por lo tanto -subrayó el juez- no cumplía con los 'requisitos mínimos' que establece la mencionada norma legal".
La primera irregularidad que destacó Ralli fue que el local se habilitó sin contar con los planos de construcción aprobados por la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de esa localidad. Las siguientes fueron la ausencia del plano de instalación eléctrica, el ni siquiera figura al día de hoy; que los cables eléctricos no cuentan con la debida protección; que el techo no cuenta con el aval de un técnico o profesional; que los planos y derechos de construcción se presentaron seis días después de firmada la resolución 340; que la cantidad de sanitarios "no se ajusta a lo normado en la ordenanza vigente", faltaban luces de emergencia y que el local no contaba con el plano de instalación de gas.
El fundamento de la sentencia continúa con una larga enumeración de irregularidades que presentaba -y que en algunos casos siguen al día de hoy- el edificio donde durante años funcionó este cabaré, cuando la ley permitía este tipo de locales.
Ilícito.
"Puede afirmarse sin lugar a dudas que la conducta típica se encuentra configurada por el acusado toda vez que emitió una resolución contraria a la legislación vigente", sostuvo Ralli en los párrafos finales del veredicto. Esto fue porque el intendente "tomó una decisión (firmar la resolución) que constituyó una resolución ejecutiva con carácter formal consumándose el ilícito en el mismo instante de su dictado".
A manera de conclusión, el magistrado reiteró que "la conducta penal vulnerada es la de Abuso de Autoridad (...) en razón de que el intendente de la localidad de 25 de Mayo, el día 10 de junio del año 2008 resolvió otorgar la habilitación del Comercio instalado en la zona denominada El Sauzal, ubicado sobre Ruta Nacional 151, solicitada por Omar Javier Ulrich para su funcionamiento en el Rubro Espectáculo Público "Cabaret" bajo licencia comercial 1115 mediante resolución 340/2008, excediéndose en sus facultades teniendo en cuenta que el local comercial no reunía los requisitos mínimos para ser habilitado".
Seguirá en el cargo
El abogado Armando Agüero aclaró que esta sentencia judicial no obliga a Bravo a renunciar a su mandato de intendente de 25 de Mayo, hecho que recién ocurrirá cuando ese veredicto quede firme. Para ello, deberá ser ratificado por un tribunal de alzada, en este caso del Tribunal de Impugnación Penal, ya que en los diez días hábiles siguiente la defensa presentará la apelación ante ese órgano. Si el TIP dijera que no al planteo, la intención es seguir ante el Superior Tribunal de Justicia y también, si correspondiera, ante la Corte Suprema.
"No hay justicia para los pobres"
Cuando salió de escuchar la sentencia, Bravo descargó toda su bronca contra la Justicia, el juez que lo condenó y los periodistas que escribieron sobre este y otros casos judiciales. "En La Pampa no hay justicia para los pobres ni para los humildes" fue la primera reflexión que ensayó Bravo tras escuchar la condena por abuso de autoridad.
El juez Ralli fue la principal víctima de sus filosos comentarios. "Lo que hizo el juez fue quedar bien con los medios", disparó el intendente, que imputó al magistrado más interés en ascender al Tribunal de Impugnación Penal que en hacer una verdadera investigación de casos como el suyo. Tildó de "vergonzoso" y "mamarracho jurídico" a su veredicto -aún cuando no lo había visto-, e ironizó que Ralli "se debe haber llevado alguna materia" cuando cursaba sus estudios de abogacía.
Después la emprendió contra la Justicia en general. Se preguntó cuántas personas estarán presas injustamente culpa de jueces que no se toman el trabajo de investigar sus casos ni salir a la calle sino que se quedan en sus despachos tomando café, disfrutando del aire acondicionado y rodeado por decenas de secretarias.
Luego le apuntó a los periodistas que opinaron y escribieron sobre su caso y otros temas judiciales, por ejemplo las críticas contra el fiscal Fernando Rivarola porque no hizo acusación contra el ex presidente del Tribunal de Cuentas, Natalio Peres. "Ustedes también tienen que hacer un planteo de lo que escriben", sostuvo.
En el fragor de su descarga verborrágica, el intendente incurrió en un lapsus cuando un periodista le preguntó si su opinión sobre la Justicia sería otra si el fallo le hubiera sido favorable. "Claro que sí", respondió enfático.
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