“No comparto su ideología”

La concejal de San Miguel, Patricia Sandez, recibió en exclusiva al periódico Aquí La Noticia, y habló de sus objetivos políticos, de su nuevo trabajo en el IPS, y de las intenciones de Franco La Porta de ser intendente. Además, remarcó que tiene muy buena relación con todos los integrantes del Concejo Deliberante, excepto con Aldo Rico: “No comparto su ideología”, dijo.
Patricia Mónica Sandez pertenece al bloque Frente Para la Victoria –del diputado Franco La Porta-, este año termina su mandato como Concejal en el municipio de San Miguel, preside la Comisión de Derechos Humanos en el Concejo Deliberante, y además trabaja en el Instituto de Provisión Social de la provincia de Buenos Aires (IPS).

También trabaja en la Comisión “7 de Mayo”, que se ha hecho en la región que comprende los municipios de Malvinas Argentinas, José C. Paz, Moreno y San Miguel. Dentro de dicha Comisión se ocupan de diversos temas, en forma conjunta con los directores de Derechos Humanos de cada municipio y otras personas familiares de desaparecidos y secuestrados que se dedican a trabajar con ellos.

-¿Cómo entra usted a la política?

Yo me afilié a los 18 años, porque era un barrio popular, de un barrio peronista. Yo vivía en Santa Brígida, yo vengo de José c. Paz, pero mis amigos estaban en Santa Brígida. Entonces de ahí me acuerdo de la época de “Los López”, me afilié, pero no participaba activamente. En el año ‘92 entré con un grupo de vecinos, donde teníamos la idea de mejorar el barrio. Después conocí a Franco La Porta, y desde allí empezamos a trabajar políticamente. En pocos meses llegué a ser Secretaria de la Agrupación de la rama femenina y constituimos la Nueva Generación Peronista en mayo de 1995. Y allí fue que comencé a trabajar en lo social, y trato de no participar de política demasiado porque no me gusta estar hablando mal de un compañero porque todos queremos lo mejor para el vecino, independientemente de la línea que defendamos. De todas formas, siempre marcamos la idea política y no la personal.

-Ahora se encuentra trabajando en el IPS, ¿cómo se manejan allí?

Estamos trabajando intensamente. Para mí fue una gran herramienta, incluso hoy en día, con todo lo que ha hecho la Presidente (Cristina Fernández de Kirchner) respecto de los Derechos Humanos, las leyes y juicios que están sacando, donde se está haciendo justicia. Lo último fue la condena que le dieron a Luis Patti por su participación en el última dictadura militar, donde lo sentenciaron a cadena perpetua.

-¿Cómo es el tema de las pensiones para personas secuestradas?

En este momento están en vigencia nuevas leyes nacionales y provinciales que permiten a las personas que fueron secuestradas, e inclusive a los hijos de desaparecidos, acceder a un beneficio, una pensión. De todas formas, tramitan la pensión con miedo, pensando que le pueden hacer algo si entregan alguna documentación. Nosotros, desde aquí, tratamos de que puedan vivir tranquilos, porque pasaron 35 años y siguen teniendo el miedo de ese momento.

-¿Siguen teniendo miedo?

Me lo manifiestan acá –en el IPS-, lo ves en la cara, sobre todo en las esposas. La otra vez pasó algo insólito: se encontraron compañeros; uno de ellos era una chica que estuvo secuestrada, se lo llevan al papá también, y tuvo que ver cuando torturaban al padre en el patio para que ella marcara a sus compañeros.

Ella se fue a vivir a Suiza, volvió ahora para hacer la pensión y se encontró con sus compañeros que ella marcó, y lo insólito de todo esto es que ellos se abrazaron, se perdonaron porque sabían que lo hizo por la vida de su padre, aunque no lo pudo salvar porque también lo mataron. Es decir que hay cosas que todavía siguen persistiendo: el dolor de la familia del desaparecido, todas esas cosas son lo que te dan fuerzas para seguir luchando.

- En IPS también, ¿encuentran casos donde hay personas que están siendo buscadas por la justicia?

Sí, a veces pasa. Sobre todo en los veteranos de guerra cuando traen un expediente para solicitar la pensión. Salió una Ley que es para los veteranos de guerra con grado. En estos casos, se encuentran algunos que, cuando traen la documentación, tiene un delito de lesa humanidad o que han cometido algún delito durante la guerra. Porque se encontraron muchos casos también de la Guerra de Malvinas.

-¿Cómo se toman las denuncias? ¿Se conoce a las personas que va a realizar la denuncia?

Depende de la persona, porque no todos quieren darse a conocer. Nosotros tratamos con testigos encubiertos hasta tanto salga el juicio. Allí se conoce al testigo porque tiene que declarar, aunque a veces surge que llaman anónimamente y dicen: ‘mirá, sé que hay una persona que fue secuestrada, que vive en tal lado y tiene tanta edad, o que sé que es hijo de desaparecido’.

Todo esto sale por la difusión en los medios, porque necesitamos que vengan a declarar, o que aporten información. La gente llama o te manda un mail. Y todo eso lo mandamos a Derechos Humanos y ellos los investigan. Cuando confirman la veracidad se toma la denuncia.

-¿Usted qué opina de las personas que piensan que ‘lo pasado tiene que quedar en el pasado’?

Yo creo que no es así: a mí no me quedó en el pasado. Yo lo vivo día a día, y cuando llega un caso recuerdo mucho lo que pasó con mi tía y con mis primos, que eran chiquititos, y creo que no tenemos que volver a vivir eso. Tampoco olvidarlo. La idea es que no vuelva a pasar y que hagamos justicia sobre esto. Porque muchas veces pasa que vienen por el beneficio, les sale, pero después dicen que no les importa cobrar. Lo único que les interesa es que se haga justicia, que ya están bien con su familia. Yo creo que, con lo que sacó la Presidenta, trabajó muchísimo desde el 2003 hasta la fecha, y eso no va a volver a pasar.

-Cualquiera diría que usted está en un lugar justo por lo que vivió para tomar venganza, ¿usted qué opina al respecto?

No es así. Yo creo que es pedir justicia. Yo no guardo rencor, sólo pido que salgan las cosas a la luz. Es pura y exclusivamente pedido de justicia.

-¿Qué fue lo que le pasó a tu familia en esa época, con tu papá?

Nosotros lo vivimos en nuestro hogar por parte de mi papá, que no era militante, y se lo llevaron simplemente para investigarlo para saber si él era un militante peronista. Vinieron a mi casa, nos trataron como si fuéramos unos animales. Entonces, eso fue lo que me impulsó a aceptar la comisión.

Mi papá estaba en la quinta de Olivos ese 24 de marzo. Cuando Isabel (Perón) se va, él estaba tomando servicio como cualquier otro empleado. Se lo llevaron esa noche, entraron al lugar y tomaron lista de todos los empleados. Algunos empleados se fueron, los buscaron en sus casas y tampoco estaban. Mi papá se ha negado muchísimas veces a un montón de cosas, él estaba en la comisaría de Bella Vista, iba y venía de prestar servicio. Un día desapareció. Entonces íbamos con mi mamá a la comisaría a preguntar sobre él, y no nos daban respuesta.

Hasta que un día un oficial nos dijo que sabía dónde estaba pero que no dijéramos quién se lo había dicho. Y estaba en capital, en un lugar enorme, me acuerdo el portón grande, y que él estaba en un cuartito encerrado muy chiquitito. Ahí fue donde lo encontramos a mi papá.

-Dentro del Honorable Concejo Deliberante, hay muchos concejales con los puede tener ideas similares al respecto, o bien muy diferentes. Imagino que habrá personas con las que comparte más y menos algunas ideas, ¿es así?

Yo comparto con todos, excepto con Aldo Rico. Pero es por una cuestión ideologica que uno lleva adentro. Como él mismo dijo en el discurso más noble que le escuché en el Concejo Deliberante, donde reconoció que tuvo que leer lo que siente un peronista porque a él no le pasaba. Eso está registrado. Él dijo que tuvo que aprender a ser un militante, cuando para nosotros eso sale del alma: trabajando bien o mal, pero nos sale del alma.

De todas formas, yo me llevo bien con todos y trato de no hablar de nadie. Incluso tengo diferencias dentro de mi propia línea por ese motivo, dado que mantengo buenas relaciones con toda la administración pública, porque yo creo en la discusión política y no personal. Y tendría que ser así, porque sino termina siendo una masacre, y no le conviene a nadie: ni a quienes militan, ni a los funcionarios. Nosotros trabajamos por el pueblo, y si nos peleamos por un interés personal es porque nos olvidamos del pueblo. Es así.

-¿Por qué cree usted que Franco La Porta debe ser el próximo intendente de San Miguel?

Es el objetivo principal por el cual me mantuve dentro de la línea: el proyecto que él tiene fue el primero que queríamos para San Miguel. Pero después se desvirtuó cuando entró Joaquín (De la Torre), porque hizo arreglos con otra gente, y no tuvimos la posibilidad de mostrarle a los vecinos que van a poder estar mejor.

-Usted termina su mandato en diciembre, pero ¿quiere seguir trabajando en el Concejo Deliberante o siente que ya terminó su ciclo?

Yo siento que cumplí con mi etapa, pero siempre tengo aspiraciones y la idea es continuar. Pero eso lo define la conducción y como se vayan dando algunas cosas. Pero no estoy desesperada por continuar.

Yo espero que Franco (La Porta) sea el intendente para poder seguir trabajando, y si no gana, tampoco significa que estemos derrotados. Perder no significa que no se pueda ganar. Pero en San Miguel no se ha dado lo de “quien pierde, acompaña”. Todavía no ha habido el acompañamiento y la unidad que estamos buscando.

Creo que hay que saber elegir las personas que nos van a acompañar para que la gente, a pesar de los errores que podamos cometer, nos siga acompañando y creyendo en nosotros.

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