Por: RICARDO KIRSCHBAUM.Un argentino que se exilió en Madrid durante la dictadura y que, desde entonces, se asentó allí, estableciendo fluidos contactos políticos con políticos y empresarios españoles, cuenta siempre, en las generosas tertulias de sobremesa, de los celos que despertaba en el Gobierno de Kirchner cualquier gestión que tocara asuntos que involucraran al Ministerio de Planificación que manejaba -y aún maneja- el arquitecto Julio De Vido.
Jaime respondía orgánicamente a De Vido, pero tenía vínculos directos con Néstor Kirchner. Este esquema de doble lealtad se replicaba en varios ministerios, sobre todo aquellos en los que el ex presidente tenía interés en mantener un estricto control político.
Los correos que comenzamos a publicar en Clarín sobre los negocios de Jaime están en la Justicia, luego de allanamientos a oficinas de allegados al ex secretario de Transporte, quien enfrenta una investigación por enriquecimiento ilícito. Los mails fueron recuperados por expertos de los discos rígidos de computadoras que habían sido borrados para esconder evidencias.
Varios jueces están estudiando una enorme cantidad de correos donde, como el lector podrá comprobar, se habla abiertamente de comisiones, “costes políticos” y sobreprecios en la compra de material ferroviario usado por parte del gobierno argentino.
El intermediario fue avalado expresamente por Jaime ante los funcionarios españoles. Se supone entonces que estos correos de los negocios del intermediario tienen mucha importancia en la investigación del propio Jaime, dada la estrecha relación que tenían uno con el otro.
Según las fuentes, Jaime se manejaba con gran autonomía respecto de De Vido, su superior, pero existen razonables interrogantes sobre otras vinculaciones políticas a las que el ex secretario de Transporte reportaba con disciplina.
En esta trama, los correos que hoy publicamos son una pista firme de estos negocios sucios para seguir el hilo hasta donde llegue (o llegaba).



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