Hubo dos testigos directos que coincidieron en detalle con lo que ocurrió el 27 de enero a las 18.50 en el parque municipal Campos, en General Acha. Uno fue el hijo de 12 años de la víctima y el otro, una mujer que estaba en una mesa con amigas a un par de metros del hecho. Ambos dijeron que Gerardo Andrés Padín (34 años) le tiró una puñalada a Mario Héctor Villalba (28) y le dio de lleno. Y que después intentó hacer lo propio con el nene, pero como el papá se interpuso en la trayectoria del arma, recibió un segundo puntazo para morir desangrado un rato más tarde.
Ayer Padín no quiso declarar, en el inicio del juicio oral y público en su contra, y se remitió a lo que le contó al fiscal Juan Bautista Méndez, entre otra instancia del proceso, acerca de que no quiso matar a Villalba -futbolista del club Unión Acha-, que discutió y peleó con él y que simplemente se defendió con un cuchillo cuando otras personas lo atacaron. "Le pido mil disculpas a los familiares. No tuve intención de lastimar a nadie. Pasó lo que pasó por una discusión; fue a provocarme a mi mesa", expresó escuetamente con el llanto de los allegados a Villalba de fondo.
En el inicio de la audiencia, Méndez dejó en claro que se trató de un homicidio simple y que "no hubo causas" para justificarlo o atenuarlo. "Le dio dos puñaladas certeras en la zona torácica izquierda, una de 11 centímetros de profundidad y otra de 14", relató concisamente y explicó que el motivo de esa conducta fue que Padín le atribuyó a la víctima -que atendía la proveeduría del parque Campos junto a su hijo y una hermana- la apropiación de un celular que había perdido, algo que no quedó demostrado. Además remarcó que se escapó del lugar y permaneció prófugo durante 48 horas.
El defensor del imputado, Gastón Gómez, en cambio, sostuvo que se trata de "un caso que tiene aristas especiales" y que la conducta de Padín puede tener "eximentes o atenuantes" por cómo sucedió el episodio ya que no quiso provocar la muerte de Villalba.
"Era un día al aire libre de Padín con su familia, en el que hubo un consumo de alcohol quizá en exceso. El había perdido un celular, en lo que habría resultado un robo, y por eso hubo reproches mutuos con Villalba, que siguieron en una discusión, una agresión y la lesión mortal. Todo eso se produjo en el espacio físico en el que estaba Padín con su familia. Es cierto que después huyó, pero fue porque hubo una especie de linchamiento ya que lo golpearon. Al final se terminó entregando", manifestó el abogado.
Versiones iguales.
El hijo de Villalba, un protagonista clave del crimen porque estaba al lado de su padre, no testificó en la sala, sino que su relato se escuchó a través de un video, aunque la calidad del audio era tan mala que por instantes se tornó inaudible.
Después de contar que el imputado había ido a comprar a la proveeduría y que su papá le había pedido que se "dejara de joder porque (en el predio) había mucha gente", el menor -al describir el desenlace trágico- expresó que Padín le reclamó "por el celular, por las empanadas y por la cerveza caliente" y que luego "sacó el cuchillo" y lo apuñaló. "Después me quiso apuñalar a mí, pero mi papá se metió en el medio y recibió otra puñalada".
Soraya María Salazar, una joven que estaba a un par de metros de la mesa de El Japonés, junto a tres amigas, ratificó la versión del chico. "Ellos empezaron a discutir y Padín le pegó una trompada a Mario. Luego sacó un cuchillo y se lo clavó en forma directa. No sé si lo agarró de arriba de la mesa o si se lo alcanzó su compañera. Ahí vimos que tenía sangre. Cuando el nene gritó, Mario lo corrió porque sino la segunda puñalada se la daba al chico. Después lo auxiliamos y le tapamos la herida con una remera. ¿Si Villalba dijo algo? No".
Inmediatamente, y ante un pedido de la querella, Salazar miró a los ojos a Padín y lo identificó como el agresor. "Todo fue muy rápido. Ocurrió en 15 ó 20 minutos. Yo lo viví con miedo. ¿Si alguien intentó separarlos? No", acotó la testigo.
La historia del celular.
La hermana de Villalba, María Virginia Molina, que aquel día atendía la proveeduría junto a él, recordó que Padín "entró varias veces a comprar bebidas, golosinas y helados... En una ocasión me preguntó si había dejado un celular. Le respondí que no lo había visto y que, si lo encontraba, le avisaría. El insistió mal (sic). Al rato volvió y dijo otra vez que el celular tenía que estar ahí. Hasta que llegó Marito y le dijo 'loco, quedate tranquilo, que si lo encontramos te lo devolvemos'".
"Después Marito salió para llevar una docena de empanadas, pero a los veinte minutos apareció mi sobrinito para decirme que saliera corriendo porque al papá lo habían matado -continuó Molina, sin poder calmar las lágrimas-. Esta persona (por Padín) se había quedado en la mesa. Lo único que vi fue que le dio algo a la señora, que estaba embarazada. La chica tenía un bolso negro. Ahí salió corriendo y después caminó como si estuviera paseando... La ambulancia nunca llegó y mi hermano empezó a ponerse blanco..."
Luis Omar Caliva Muñoz, amigo de la víctima, estaba a diez metros de donde ocurrió el incidente. "Padín andaba a los gritos y Mario le pidió que no gritara porque había mucha gente. Estuvieron discutiendo un tiempo largo. Luego empezaron a pelear, se golpearon y un yerno mío fue a separarlos. Padín agarró un cuchillo de la mesa y le tiró una puñalada. El la esquivó y el puntazo lo alcanzó a Mario. Luego se fue caminando".
La pareja conformada por Sandra Viviana Aramburu y Pablo Andrés González socorrió a Villalba cuando lo hirieron. "Escuché al nene y vi a Marito con la mano tomándose la herida. Corrimos a agarrarlo, pero se cayó. Le pregunté qué había pasado, pero no me contestó", relató ella. "Mi señora me avisó que le habían dado una puñalada a mi amigo. El hijo lo traía de la mano. Yo lo auxilié y fui a atacar al agresor. Ella me dijo que había sido Padín", concluyó el hombre.
Hoy habra más testigos
Las audiencias continuarán hoy a las 9 en el Tribunal de Audiencia que conforman los jueces Carlos Mattei, presidente del cuerpo, Carlos Besi y Florencia Maza, en calidad de subrogante. Hoy se escuchará a otros testigos, esperándose que asista un hombre que ayer no concurrió y que el fiscal Méndez solicitó que vuelvan a citarlo. En principio, el debate terminará mañana y la sentencia se conocerá la próxima semana.
Un joven con antecedentes
En agosto de 1999 la Cámara en lo Criminal 1 condenó a Padín a cuatro años de prisión por provocarle lesiones a un hombre que le había pegado a un hermano suyo y daños a un patrullero y en las seccionales Primera y Tercera (provocó un incendio en 1996 cuando tenía 17 años).
A los dos años, el Tribunal Oral y Federal lo halló culpable de los delitos de amenazas y lesiones cuando permanecía detenido en la Unidad 30 y unificó todo en cuatro años y medio. Al poco tiempo el juez de la Familia y el Menor, Alberto Andreotti, ya fallecido, lo condenó por otros tres hechos (tentativa de robo en dos ocasiones y robo en poblado y en banda con lesiones leves) y le dio una pena única de cinco años y dos meses.
En octubre de 2001, estando en libertad condicional por disposición de Andreotti, Padín trompeó al policía César Paesani cuando éste intervino en una batahola originada en el centro de Santa Rosa. El uniformado estuvo días en coma, sufrió un severo traumatismo encéfalo-craneal y fue operado en el hospital Molas. La fiscalía lo consideró "un acto criminal" porque agredió a Paesani pese a la "inexistencia absoluta de motivos". Por ello volvieron a unificarle las condenas en una pena única de nueve años de prisión, al sumarle los delitos de lesiones graves y daños.
Anteriormente había sido derivado al penal de Marcos Juárez cuando descubrieron que estaba abriendo un boquete en su celda de la Unidad 30 para escaparse. Cuando le preguntaron sus antecedentes ayer en el juicio, "El Japonés" dijo que tuvo "varias condenas... tres más o menos".

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