Dijo que era una medida no deseada, pero necesaria. Prometió que el 2011 será mejor.
Aunque no evidenció arrepentimiento se mostró apesadumbrado por la carga que significa la baja de 5 mil empleados. El costo es alto.
Por eso, el discurso del jefe del Poder Ejecutivo generó sorpresa, no sólo por su contenido sino por el lugar y las circunstancias. Se sabe, el mercedeño no es afecto al excesivo protocolo, sin embargo en la víspera del asueto de Nochebuena reunió al personal de la Casa Rosada local en el patio de la casona de 25 de Mayo y Salta, instalaron micrófono, parlantes y se dedicó a hablar de lo que pasó y lo que vendrá. Los memoriosos no recuerdan gestos similares de Colombi modelo 2001-2005.
“Quiero expresarles el compromiso, respeto y valoración que tenemos con todos los hombres y mujeres de la administración pública”, dijo el mandatario al comenzar su alocución. Y en ese marco admitió que “este año que se termina no fue nada fácil porque tuvimos que tomar algunas decisiones no deseadas, pero necesarias para ordenar el Estado”.
Sin decirlo abiertamente se refería a la fenomenal purga que ejecutó apenas se hizo cargo del Gobierno. Educación, Salud y la Administración Central fueron las áreas que más bajas de personal sufrieron, según los gremios estatales más de 4 mil personas quedaron fuera de la plantilla.
Esto motivó una catarata de demandas en los tribunales ordinarios. Varias decenas de empleados cesanteados ya recibieron amparos favorables de la Justicia que ordena a la Provincia reincorporarlos en sus puestos de trabajo. No todos los casos se cumplieron y los despidos, de hecho, siguen vigentes.

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