El Gobernador instó a todos los sectores políticos a una concertación para aunar políticas de Estado. Hay expectativa y descreimiento en igual magnitud. Repercusiones en la dirigencia.
Colombi habló de “construir un clima público que facilite la realización como personas de nuestros hombres y mujeres, incluye trabajar por el diálogo social, estimular la tolerancia, fomentar la sensibilidad, promover sobre todo a los ciudadanos más débiles, sin reclutamientos. En definitiva, materializar una democracia de calidad, plena de sentido”.
Para el Gobernador lo peor ya pasó, apenas semanas después de haber asumido las riendas del Poder Ejecutivo en Corrientes echó a volar un fantasma. Durante los primeros días de enero de 2010 dijo que la posibilidad de emitir bonos para abonar sueldos y proveedores del Estado era seriamente manejada por la administración que estaba poniendo en marcha. Sostuvo tremendo diagnóstico ante las vicisitudes económicas y financieras heredadas de la gestión de su antecesor y primo hermano, Arturo Colombi.
Pero todo es pasado y el actual gobernador ensayó una contemporización hacia la clase política en el umbral de las elecciones legislativas provinciales. Donde justamente el oficialismo pondrá en juego 12 bancas de las 17 que se renovarán por medio de las urnas.
Las repercusiones no se hicieron esperar y de una amplia gama. Desde el oficialismo y sus aliados la propuesta de abrir un diálogo político sin supuestos miramientos, es bueno y saludable para la institucionalidad local. Por el lado opositor principalmente encarnado desde el justicialismo, lo de Colombi es un mero globo de ensayo que no trascenderá las expresiones de deseo (Ver recuadro).
Más allá de esas interpretaciones el llamado fue hecho y será el ex intendente de Mercedes el encargado de llevarlo adelante. Aunque resta saber justamente cómo lo instrumentará. Cómo será el diálogo con la dirigencia política correntina, tan voraz y sectorial en su naturaleza. No será tarea fácil pero de las palabras oficiales del Gobernador se desprende un temple que lo ayudará a llevar adelante semejante empresa.
“Es lícito en este punto proponernos todos un gran acuerdo provincial que reclame para la provincia una política de promoción nacional. Digamos simplemente que es justo para corrientes y que es posible hacerlo ahora. Trabajemos en ese sentido sin mezquindades”.
Fue un párrafo dirigido en línea directa a todos los legisladores provinciales que lo escuchaban desde sus bancas. En ese escenario estuvo representada la mayor parte del arco político vernáculo que desde el pasado martes aguarda invitación formal al llamado.
Reiterado pedido
El 1 de marzo, pero de 2010, Ricardo Colombi ya pidió a gritos a los partidos que pongan “generosamente el hombro” al gobierno que él iniciaba.
Fue en la inauguración del periodo Ordinario de sesiones del año pasado. En su mensaje dijo que “sólo con la renovación del diálogo y del pacto de gobernabilidad” la provincia podría enfrentar las “turbulencias económicas, exigencias sociales impostergables, mayor competencia política”, que según él se avecinaban.
La convocatoria no tuvo mucho éxito. Incluso el Arzobispado de Corrientes y la comunidad judía (DAIA) tomaron la posta. Intentaron reeditar el Pacto de Gobernabilidad (2011) y el Acuerdo de Fortalecimiento Institucional (2004), que tampoco tuvo participación plena o masiva.
Ahora Colombi vuelve a pedir una gran “Acuerdo Político”, en un año electoral que le será muy cuesta arriba.
Entre crédulos e incrédulos, aguardan el convite gubernamental
“No se puede hacer un llamado a los gritos y golpeando la mesa”, dijo el diputado provincial Luis Badaracco (PJ). El legislador fue uno de los enrolados en la oposición que descreen del llamado a un diálogo político abierto hecho por Ricardo Colombi el pasado martes (Ver nota central.
Aunque luego manifestó un dejo de esperanza, “espero que realmente lo cumpla” y recordó que “el año pasado hizo exactamente lo mismo. Dijo que llamaría a un nuevo Pacto de Gobernabilidad pero después se encerró en sí mismo”.
Para ser más gráfico citó un fragmento del Gobernador en su discurso cuando abrió formalmente el periodo de sesiones Ordinarias en el poder legislativo el último martes: “Habla por ejemplo de dialogar y por otro lado dice que se debe terminar con el palabrerío y cómo vamos a dialogar sin palabras.
La verdad no lo entiendo, se contradice y me parece más de lo mismo”.
Contrariamente al pensamiento del justicialista se pronunció la diputada provincial Alina Goyeneche de la UCR. “Habla de una gran decisión del Gobernador en esta convocatoria hecha a todos los sectores”, dijo, y época preguntó si incluía al PJ, “a todos” reiteró la legisladora. Sin embargo sacó a relucir la mala relación entre ambos partidos. “Pero no nos olvidemos que son ellos (justicialismo) los que están poniendo palos en la rueda constantemente y van directamente por la cabeza del Gobernador”.
En la ronda de opiniones buscadas por este diario también aportó lo suyo el radical no oficialista Armando Aquino Britos. Quien ante la pregunta de qué le pareció el llamado del Mandatario provincial, respondió primeramente con una larga sonrisa, una vez repuesto fue duro en la consideración: “No es serio, primero no dijo diálogo sobre qué es lo que quiere que se hable y por último terminó su discurso victimizándose ante la Nación”.
Apuntó luego sobre “el progreso del que tanto pregona y vemos que la única industria que crece en Corrientes es el de la timba (juego)” -refirió a la proliferación de hoteles casinos en la provincia-.
Por su parte el titular del partido radical, Sergio Flinta, hombre de suma confianza del Gobernador, puso de relieve “la importancia que tiene el llamado en un momento especial de la provincia”, refiriéndose a la inminente llegada de las elecciones legislativas. El senador provincial estima que con un diálogo político abierto en esa instancia la marcha electoral no entorpecerá cuestiones institucionales y políticas del Estado correntino.


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