Se sabe, hay matrimonios por amor, y otros que son meras conveniencias. Los primeros suelen durar toda la vida, o al menos un buen tiempo. Los segundos suelen subsistir mientras sean necesarios. Este último caso parece ser el que mantienen desde hace varios años el kirchnerismo con Daniel Scioli.
La relación tuvo varios vaivenes, con momentos en los que la ruptura pareció inminente. Incluso, durante la presidencia de Néstor Kirchner, el por entonces Vicepresidente estuvo a punto de renunciar, en lo que casi fue una versión anticipada de lo que Cristina terminó sufriendo con Julio Cobos.
Es más: una semana antes de su muerte, el propio Kirchner lo reprendió públicamente en medio de la polémica por la creciente cantidad de delitos que se daban, fundamentalmente, en la provincia de Buenos Aires.
Sin embargo, Scioli resistió, y nunca dejó de decir (tanto en público como en privado) que siempre fue leal al movimiento kirchnerista, y que pocos podían lucir esa “credencial”.
Ahora, parece que ese matrimonio por conveniencia ya no está tan firme. Y es que desde el kirchnerismo están dispuestos a desgastar la figura del Gobernador, para evitar que sea el sucesor natural de Cristina Fernández.
Según fuentes cercanas a la Casa Rosada, la cuestión de las listas colectoras que surgió en los últimos días, y particularmente la postulación de Martín Sabbatella, hombre más que cercano a la Presidencia, apuntan en una sola dirección: restarle votos al ex motonauta para que no ocurra como en el 2007, cuando sacó en la Provincia mayor porcentaje de votos que Cristina en Nación.
Es más: desde el núcleo duro del kirchnerismo, se imaginan espantados un futuro con Scioli en el sillón de Rivadavia. Más en privado que en público, aseguran que el mandatario provincial encarna al sector más conservador del peronismo, asociado a la derecha y al duhaldismo. Incluso, muchos rechazan su cercanía con la cúpula de la Iglesia Católica.
Por si fuera poco, desde que surgió la polémica por la inseguridad, son varios los que apuntan contra el Gobernador, y lo acusan de intentar desligarse de los problemas que sufre la Provincia, y endilgárselos a la Nación. Critican airadamente la forma de mostrarse en público, su neutralidad, más cercano a ese “consenso” que reclama la oposición que a la confrontación que ha caracterizado al kirchnerismo.
No es casual que en las últimas horas desde el sciolismo hayan tirado el rumor de una posible renuncia del Gobernador a su candidatura, si es que prospera la presencia de Sabbatella entre las opciones electorales de la Provincia. Y es que desde Calle 6 ven que la ofensiva desde la Rosada avanza día a día.
Lo cierto es que desde el kirchnerismo están dispuestos a desgastar a Scioli. Saben que tiene el triunfo asegurado en la Provincia, y que una gran elección (como hasta ahora lo marcan las encuestas) lo colocan como el sucesor natural de Cristina en 2015. Algo que, para muchos, sería, como el caballo de Troya, el desembarco enemigo de la mano de un aliado.






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