Coca Cola apunta a ser reconocida no solo por su bebida, sino también por los nuevos camiones que incorpora. Cómo son, qué ofrecen, lo que se viene y más.
Por Kevin Kupferberg.
La transición hacia flotas más limpias sigue ganando terreno en la industria del transporte, y una de las compañías que pisa fuerte en ese camino es Coca Cola que, pese a estar reconocida a nivel mundial por su bebida, destaca en el mundo de los pesados a partir de la expansión de su flota eléctrica en Canadá con camiones de Volvo Trucks.
El movimiento es ambicioso; la compañía busca duplicar su flota eléctrica y consolidar un modelo de distribución que reduzca las emisiones sin afectar la operación diaria. Si bien inicialmente será escasa la cantidad de unidades, la idea es ampliarla a futuro, aunque sin fecha estimada.
¿Qué camiones suma Coca-Cola y dónde operarán?
La base de esta expansión está en el Volvo VNR Electric, un camión 100% sostenible y preparado para operaciones urbanas y regionales. Coke Canada Bottling sumará siete unidades: tres destinadas a la ciudad de Quebec y otras cuatro para Vancouver.
Estos vehículos se integran a una flota que ya venía creciendo desde un programa piloto iniciado en 2023 en Montreal. Con esta incorporación, el total de ejemplares electrificados llegará aproximadamente a 40, incluyendo furgonetas, tractores de patio y camiones de ruta.

El uso por parte de Coca Cola no es casualidad y está bien definido: rutas de reparto predecibles, con recorridos diarios entre centros de distribución y puntos de entrega. Este tipo de operación es ideal para los camiones eléctricos, ya que permite optimizar la carga y maximizar la eficiencia, además de demostrar su potencial y sus condiciones frente a los diesel tradicionales.
Además de Canadá, la compañía avanza también en otros mercados. En Australia, junto a Coca-Cola Europacific Partners y el operador logístico Toll Group, ya se anunció la incorporación de unidades Volvo FE Electric para reemplazar diésel en tareas de distribución.
Autonomía, carga y rendimiento: las claves
Uno de los puntos más importantes de estos camiones reside en su rendimiento. El Volvo VNR Electric cuenta con una configuración de seis baterías y, en consecuencia, alcanza una autonomía de hasta 440 kilómetros. Dicho así no parece tanto. Sin embargo, en operaciones reales resulta suficiente en múltiples viajes diarios de ida y vuelta dentro de rutas planificadas.

Y no solo eso. Para acompañar este despliegue y, claro está, que tenga mayor nivel de aceptación, la compañía también invirtió en infraestructura. Se instalaron cargadores Heliox Flex de 180 kW en Quebec y Vancouver, a la vez que en Montreal ya operan cargadores rápidos de 150 kW. De esta manera, la red abastece a la flota con eficiencia y reduce tiempos muertos, entre otros beneficios.
Se trata de una combinación de autonomía suficiente, carga rápida y rutas previsibles para demostrar que la electrificación de los pesados no solo es posible, sino que además garantiza la viabilidad de -en este caso- los camiones sostenibles de Volvo. Asimismo, implica un paso hacia la logística amigable con el medioambiente.
En este sentido, la estrategia de Coca Cola apunta a reducir su huella de carbono sin comprometer la calidad del servicio. Desde la compañía aseguran que esta expansión marca un avance importante en su objetivo de descarbonizar el transporte y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. Por eso hace mucho más que sumar nuevos modelos a su flota.
Por su parte, Volvo destaca que este tipo de implementaciones “demuestra cómo la tecnología eléctrica puede integrarse de forma efectiva en operaciones reales, especialmente en entornos urbanos donde la eficiencia y la reducción de emisiones son clave”. Aún restan unos meses para hablar de resultados concretos, pero en el mientras tanto las expectativas son optimistas.
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