No sólo el kirchnerismo tiene disidentes y díscolos. También los armados opositores muestran dificultades para ponerse de acuerdo sobre cómo limar los desacuerdos. El Peronismo Federal no puede con Solá ni con Das Neves, a los radicales se les rebela Cobos
Su estrella se fue apagando y hoy, prácticamente afuera de las encuestas, se cierne sobre él la amenaza de una interna manejada por Eduardo Duhalde y los Rodríguez Saá, que, para colmo de males, parecen tener la intención de servirle en bandeja el plato a Mauricio Macri.
Reniega de la interna de los federales y anuncia que “los espera a todos el 14 de agosto”, en las internas que, paradójicamente, organiza el Gobierno.
En la otra vereda, el errático Cobos. Alejado de la UCR para integrar la “transversalidad” kirchnerista, escapó cuando se desencadenó el conflicto con las patronales rurales. “Mi voto no es positivo”, fue la sentencia que confirmó su ruptura.
Volvió a las filas radicales convertido en héroe. Sufrió dolorosas derrotas a manos del reverdecido Ricardo Alfonsín, y hoy marcha tercero, su momento pasó, detrás del chascomunense y de Ernesto Sanz.
Los radicales aceptaron su vuelta pero parecen dispuestos a cobrarse la traición. Arman una pre-interna en el momento mismo en que la tropa del vicepresidente se dispersa. Cobos no se entrega: indomable, afirma que, si se anota en la carrera presidencial, marcará el 14 de agosto en su agenda.
Ni el Peronismo Federal ni la UCR contarán para sus comicios anticipados con el apoyo de la Justicia Electoral. “Son instancias internas de los partidos”, anticipó el Director Nacional Electoral, Alejandro Tullio, al ser consultado. Las famosas garantías se esfuman.
Ambos armados intentan convencer a los díscolos de unirse a la contienda. “Con más tiempo, nuestros candidatos llegarán mejor posicionados a octubre”, aducen. No convencen. La suerte parece echada. Felipe y Julio, los ángeles caídos, se apuntan para octubre.





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