A uno y otro lado de la avenida Rafael Obligado, comúnmente denominada Costanera, se agolpan, uno tras otro, locales exclusivos muy favorecidos por el Gobierno de la Ciudad. Aunque sus ofertas gastronómicas van a la caza del cliente vip o que en sus barras los tragos coticen como en Ibiza, varios restaurantes y boliches de la zona engordan sus millonarias ganancias pagando cánones ridículos para explotar terrenos fiscales porteños. Algunos de esos favores se extienden a otros barrios, como Recoleta o Puerto Madero.
Pachá, el tradicional boliche frente al río -av. Rafael Obligado 6151-, tiene una habilitación para 3.000 personas. En el portal multiticket.com se venden las entradas para una fiesta en ese local, este próximo sábado, a $100. Lo que arroja, en un caso de lleno total, una recaudación de taquilla de $300.000. Ese es el mínimo: los siguientes sábados de marzo la entrada trepa a $150 y $200, sin contar la venta de bebidas ni la explotación del espacio VIP, donde una mesa se reserva por más de $3.000 y una entrada a ese sector se va por encima de los $500. Los dueños de Pachá pagan como canon menos de $50.000 mensuales.
Tequila, a pocos metros de allí -Rafael Obligado 6211-, se promociona como “el más exclusivo de Buenos Aires”. Por la explotación del predio, ese boliche paga apenas $19.000.
Un recorrido habitual en la Costanera es cenar en Gardiner -Rafael Obligado 6311-como paso previo a la noche bolichera. Allí se ofrece “cocina porteña” a un promedio de $260 por cubierto. Se puede degustar desde langostinos en caja de hierro a un delicioso cordero braseado. Por el lujoso local, la ciudad cobra $44.000 mensuales.
La oferta gastronómica en costanera norte incorpora también marcas tradicionales, como Rodizio -Rafael Obligado 6551-, la cadena que cuenta con otro local en Puerto Madero. El cubierto promedio es similar al de Gardiner, su competencia. Y, como su competencia, también obtiene beneficios del gobierno macrista: por una ubicación inmejorable y su condición de punto exclusivo en la ciudad, paga $60.000 mensuales de cánon.
El restaurante El Padrino -Rafael Obligado 6920-, algo más humilde que sus antecesores, paga menos que un local de 60 metros cuadrados en Villa Devoto y menos de la mitad que uno de 80 metros cuadrados en Belgrano: apenas $4.035 mensuales.
BAE Negocios informó el ayer que entre las concesiones irregulares figuraba el salón donde Macri celebró su boda o la explotación del centro de exposiciones de Costa Salguero, a cargo de una empresa que lidera Fernando Polledo Olivera, esposo de la legisladora de PRO Carmen Polledo. A los favores cercanos al macrismo se suma otro. El lujoso salón de eventos Brisas del Plata, en Puerto Madero este, fue el elegido para celebrar el fin de año. Su dueño abona unos $26.000 mensuales para usufructuar un espacio de lujo, con ubicación vip, donde ofrece banquetes para 200 personas y un salón principal con acceso a terraza para 550 personas.
En la denuncia que ya ingresó a la Justicia aún no se incorporó el caso del restaurante Módena porque aún les falta información. Según pudo saber BAE Negocios, la Ciudad no cobra un solo peso por ese espacio de su propiedad. La explotación figura como cedida a la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes (ubicado frente a Modena), pero se desconoce cuánto cobra este grupo de amigos para cederle el predio.
Varios estacionamientos a “costo cero”
El bloque Verde Alameda inició ayer una serie de clausuras simbólicas de los espacios públicos con concesiones irregulares y pago de cánones fuera de cotización. La primer medida fue en Virrey Cevallos y avenida Rivadavia, para señalar la existencia de “un estacionamiento que ocupa toda una manzana, con 410 cocheras, que cobra 21 pesos la hora y que no paga canon al Gobierno de la Ciudad, pese a que es un terreno público concesionado”, señala La Alameda en su blog. “Este estacionamiento”, amplía, es propiedad del mismo dueño de otros cinco estacionamientos en la ciudad, “que factura entre 5 y 20 millones de pesos al mes”.
En la denuncia figuran varios estacionamientos que no pagan ni un peso para explotar esos terrenos de la Ciudad. El más curioso es el de Libertador y Dorrego, en el Hipódromo de Palermo.
Muchos en zonas de las más caras de la ciudad, como en Charcas y Coronel Díaz, el de la Facultad de Derecho o la subterránea de avenida Santa Fe al 700. Tampoco deja un centavo en las arcas públicas el estacionamiento bajo autopista de 24 de noviembre en Sánchez de Loria.


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