LA CIUDAD ES UNA ISLA

La contundente victoria de Cristina Fernández de Kirchner a nivel nacional en las internas de este domingo cayó como un balde de agua fría en gran parte de la ciudad de Buenos Aires. Para el resto, fue una muy grata sorpresa. No cabe duda que la mayoría de los porteños no piensa como el interior del país.
Mucho se ha dicho cuando Mauricio Macri ganó en primera y segunda vuelta por un amplio margen en la ciudad de Buenos Aires sobre la forma de votar de los porteños, incluso desde el oficialismo nacional hubo quienes llegaron a denostar a aquellos ciudadanos que eligieron al PRO.

Lo cierto es que en estas elecciones primarias quedó más que claro que la Ciudad es una isla dentro de nuestro país. Sin cortar la provincia de San Luis (donde ganó Adolfo Rodríguez Saa) ni la Antártida (donde triunfó Eduardo Duhalde), la Capital Federal fue el distrito donde menos votos sacó Cristina Fernández de Kirchner, quien aunque ocupó el primer lugar en los comicios, sólo obtuvo un par de puntos más que los que había conseguido Daniel Filmus en la primera vuelta cuando se votó para determinar quién iba a ser el próximo Jefe de Gobierno porteño.

La inflación, la inseguridad, el veto al 82% móvil para los jubilados, el Caso Schocklender, las denuncias por irregularidades en el INADI, el aumento de la nafta son algunos de los reclamos más comunes entre los habitantes de la Ciudad y ciertas zonas del conurbano bonaerense pero no deben afectar al resto del país, dado lo contundente del apoyo conseguido por la Presidente.

Si bien la falta de una alternativa dentro de la oposición sólida y responsable no es un detalle menor a la hora de analizar los resultados de las primarias, Cristina Fernández de Kirchner no llegó al 50% sólo por eso. Más de la mitad del país consideró que era mucho mejor continuar con este proyecto político por cuatro años más que optar por otra propuesta, y la gran dispersión de la oferta opositora demuestra que para hacerle frente al kirchnerismo se necesita mucho más que buenos slogans.

Tampoco se puede responsabilizar por el abultado triunfo sólo a los sectores con menos ingresos y a la política "clientelar", dado que una importante parte de los votos obtenidos por la Presidente provienen de argentinos que no viven de subsidios sino que se están beneficiando con el rumbo económico que marca este Gobierno.

De acá a octubre es una misión imposible revertir las preferencias nacionales de la ciudadanía pero sería muy bueno que todos tomaran nota de los resultados que se obtuvieron en estas falsas internas abiertas, simultáneas y obligatorias, tanto en el país como en la isla.

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