En Avenida Coronel Esteban Bonorino y Avenida Riestra, a pocas cuadras del estadio de San Lorenzo, los carteles de reparación, las cintas y maderas pintadas de color negro, rojo y blanco que prohíben el paso, y el polvillo de obra que dejan las tareas de mantenimiento se volvieron casi cotidianos; las quejas frecuentes de quienes viven en el barrio de Flores, lindantes con esa zona, también.