No crean que se trata de un acto de censura ni nada por el estilo, a ver si se convierte en víctima todavía. Pero sino sabe que ocurría en Caracas, tampoco lo que padece el pueblo venezolano, a pesar de su activa participación como embajador argentino con el comercio del país presidido por Nicolás Maduro.
Atado a la cartera de Julio De Vido, a través del funcionamiento de una embajada paralela, con operaciones de millones de dólares, es un acto de prudencia política mínima, abstenerse de ir a la yugular de las medidas que recientemente adoptó el gobierno del presidente Mauricio Macri.
Las dolorosas medidas tienen directa relación con 12 años de desmantelamiento de las empresas públicas y falta de inversión en las mismas, que nos han dejado sin luz, sin rutas, sin gas, sin hospitales, sin escuelas, con $ 15.000.000.000 de deuda en Aerolíneas Argentina, con $ 30.000.000.000 de deudas del Banco de la Provincia, etc. etc. etc. etc. etc.
Han dejado comprometida económica y socialmente a una generación, claro no se da cuenta porque ha manejado generosa chequera para hacer política y acomodar a su familia dentro del Estado, postergando a sus propios compañeros de militancia, que todavía están esperando que rinda cuentas de toda naturaleza.
A nadie le gustan las medidas de Macri, pero hay que tomarlas, porque hubo muchos funcionarios K, como Cheppi, que se dedicaron a otra cosa, a través de su cargo público como tomarlo como un botín propio, como innumerables notas periodísticas de medios nacionales lo han resaltado.



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