El presidente de la Cámara de Diputados repasó algunas de las acciones parlamentarias realizadas durante 2014. La incorporación de nuevos legisladores, la coordinación con los monobloques y otros temas, en una entrevista con La República.
El presidente de la Cámara de Diputados provincial, Pedro Cassani, en una entrevista con La República repasó las labores desarrolladas durante 2014 en materia legislativa. El diálogo entre los sectores, la lucha en contra de la violencia de género y los avances en materia tecnológica, fueron algunos de los aspectos destacados y plasmados en la primera parte de este reportaje.
—En orden general, ¿cuál es el balance del trabajo legislativo de 2014?
—La verdad que 2014, desde el punto de vista legislativo, ha sido un año muy positivo. Tuvimos la experiencia de la incorporación de cuatro diputados más respecto de años anteriores, ya que hoy la conformación de la Cámara es de 30 diputados, siendo que hasta diciembre del año pasado eran 26. Esto también obligó de alguna manera a tener que buscar más espacios de consenso en forma permanente, porque la Cámara está compuesta geográficamente por distintas bancadas y muchos monobloques, que llegaron de la mano de alguna alianza –fundamentalmente para gobernador– el año pasado, y que una vez incorporados al ámbito legislativo tienen su propia independencia, razón por la cual desde la presidencia lo que tratamos de hacer es articular espacios comunes como para ver si avanzamos en normas que son por demás importantes, no solamente aquellas que tienen que ver con herramientas que reclama el Poder Ejecutivo, sino otras que tienen otra connotación.
El año pasado hemos trabajado mucho en lo que significó defensa de género, como así también en pos de la seguridad. Y este es un tema importante, porque la inseguridad es una de las mayores preocupaciones de los argentinos y, sin embargo, en la Cámara de Diputados, hasta la modificación del reglamento del año pasado, no existía una comisión que se abocara específicamente al tema de la seguridad; a partir de la reforma del reglamento, que la hicimos en 2013, y la conformación de una comisión especial, hay cinco diputados que se abocan particularmente para el análisis de los expedientes que tienen que ver con la materia.
En esto, la verdad que se avanzó de manera significativa, como en todo lo relacionado con los derechos humanos; la lucha contra la violencia de género, con la aprobación de un protocolo policial en ese marco; la creación de un comité provincial contra la tortura; la regulación de la publicación de avisos para la contratación de personas; la declaración de emergencia pública por violencia de género, por dos años; la obligatoriedad en escuelas públicas y privadas de la enseñanza sobre trata de personas, de derechos humanos y violencia doméstica; la creación de botones antipánico para casos de violencia doméstica y de género; la creación del servicio de llamadas gratuitas para denuncias anónimas de puntos de ventas de drogas; la obligatoriedad de circuitos cerrados de televisión de organismos estatales para informar sobre tratas de personas. Es decir, entre la importante cantidad de leyes que se aprobaron o de proyectos que tienen media sanción y que están en el Senado, muchas tienen que ver con esta materia que le señalé . Y hemos encontrado un espacio de convivencia entre los 30 diputados, más allá de las posiciones que se tienen habitualmente sobre los proyectos que tratamos en el recinto, se vivió un clima de mucha armonía que dio sus frutos para tener muy buenas leyes.
—¿Cómo repercute en el trabajo legislativo la existencia de monobloques, el hecho de que no todos los legisladores pertenezcan a alianzas específicas?
—La existencia de muchos monobloques supone la obligación de generar espacios de consenso. Al no tener nadie la mayoría absoluta, esto obliga a que cada normativa que se trate suponga el concurso, la participación, la anuencia y el trabajo de muchos monobloques; a mi juicio, esto mejora la calidad legislativa, no tengo dudas de que es así.
—En cuanto a esta lucha en contra de la violencia de género, ¿cómo se fue avanzando, considerando el compromiso no solo de varios diputados, sino también de exdiputados, como Alina Goyeneche, Cecilia Gortari y Alejandra Seward, por ejemplo?
—Esta es una de las principales preocupaciones de la Cámara de Diputados. Recuerdo que hace dos años, cuando la Corte Suprema de Justicia de la Nación comenzó a trabajar en este tema de la violencia de género, la primera Cámara de Diputados del país que firmó un convenio con la Corte Suprema fue la de Corrientes, que contó con la presencia del gobernador Ricardo Colombi, momento en el que acompañó también el entonces intendente de la Capital, Carlos Mauricio Espínola, y fuimos legisladores de todos los bloques de la Cámara de Diputados y que se dio con la fallecida doctora (Carmen María) Argibay (ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación). Esto también tuvo, de alguna manera, un reconocimiento a nivel nacional de lo que se hizo no solamente de la Banca de la Mujer, que también existe en la Cámara de Diputados, sino de un trabajo conjunto que tuvo entre sus principales puntos de la agenda, la cuestión referida a la violencia de género.


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