Caso Pucheta: hoy podrían dictar prisión domiciliaria al “justiciero”

La defensa insiste en que hay pruebas suficientes para demostrar la legítima defensa. La semana próxima declararía la mujer a la que “Nico” Estigarribia arrebató su bolso, que luego terminaría trágicamente. Aseguran que Pucheta cayó en un pozo depresivo.

Mientras la Justicia se apronta a definir la situación de arresto de Ramón Pucheta (79), acusado de matar a balazos a un presunto arrebatador en el barrio Bañado Norte, su familia está preocupada por una recaída emocional del anciano, que aguarda que se le conceda el arresto domiciliario, hasta tanto llegue la hora de juicio oral.

Una licencia solicitada oportunamente por el juez Segovia, demoró la resolución de la situación procesal y de reclusión del Ramón Pucheta y si bien, la defensa apuesta a que se le conceda el arresto domiciliario, todavía hay cuestiones que el juez debería resolver para aquel beneficio.

Uno de estos factores determinante es saber si el anciano actuó en legítima defensa, lo que hasta podría dejarlo en libertad en pocos meses o si por el contrario, hubo exceso de legítima defensa por parte de Pucheta, transformándose el mismo en homicidio simple, dejándolo al filo de una durísima condena.

Cabe señalar que Pucheta, o el “justiciero” del Bañado Norte como ya lo conocen los vecinos del lugar, tiene 79 años lo que significaría que podría cumplir su condena con arresto domiciliario, salvo que el juez disponga lo contrario. Rubén Colunga, abogado defensor de Pucheta, considera que hay pruebas suficientes para demostrar que el anciano se defendió en el incidente.

Por su parte, los familiares del muchacho fallecido en el incidente, siguen insistiendo que no fue Pucheta quien mató a Nicolás Estigarribia (18) de dos balazos en el abdomen, sino su yerno, quien también habría perseguido e incluso golpeado a Estigarribia, tras ser baleado.

Mientras, en las últimas horas, algunos familiares de Pucheta se manifestaron preocupados por su estado de salud, ya que su ánimo decayó notablemente y hasta “en algunas oportunidades se habría negado a recibir visitas debido a un profundo estado depresivo”, dejaron trascender algunas fuentes consultadas.

Asimismo, allegados al caso indicaron que la semana próxima, el juez Juan Manuel Segovia, citó a declarar a María Luisa Vallejos (74), la mujer a la que Estigarribia arrebató la cartera y a la que Pucheta salió a defender. También se presentaría a declarar un familiar del “Nico”, quienes todavía sostienen, que no fue Pucheta, sino su yerno el que disparó el arma en dos oportunidades.

La familia de Estigarribia insiste en esta teoría, presuntamente abonada en dichos de otros vecinos, aunque los estudio con parafina realizado a las manos de Pucheta revelaron que fue el quien disparó el arma que mató al adolescente.

Por el momento Ramón Pucheta continúa detenido en una sala especial en el cuartel central de Bomberos de la Policía provincial, por avenida 3 de Abril.

El caso

El drama se desató el sábado 23 de abril a las 12:35 en Juan B. Justo al 2500 (continuación de Fray José de la Quintana). Una abuela que caminaba por la vereda fue víctima de la sustracción de una cartera. Dos casas de por medio, Pucheta estaba en el frente de su domicilio junto a una hija. Los dos vieron la secuencia del robo y el hombre, sin dudarlo, decidió intervenir. Subió a su motocicleta y fue detrás del ladrón, que también se movilizaba en un vehículo similar. La persecución finalizó en Juan B. Justo al 2900 y pasaje San Nicolás, a un costado del seminario “Hermanas Clarisas”. En ese punto, “Nico” habría agarrado piedras y se las tiró a Pucheta. En respuesta el anciano disparó y le pegó dos tiros con su revólver calibre 32 a “Nico” en el abdomen.

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