Caso Pucheta: el "anciano justiciero" que mató para defender a su vecina

Caso Pucheta: el "anciano justiciero" que mató para defender a su vecina
Persiguió a un ladrón y lo ultimó a balazos. Se entregó y reconoció el hecho y a pesar de haber cometido un crimen, los vecinos no dejaron de defenderlo.
El sábado 23 de abril de 2011, ocurrió en la Capital un hecho que dividió por completo a la opinión pública. Ramón Antonio Pucheta, un prefecto retirado de 78 años, hizo justicia por mano propia ultimando a balazos a un arrebatador de 18, que un rato antes atacó a su vecina. El anciano se hizo cargo de sus actos y no opuso ninguna resistencia al momento de ser detenido. Lo acusaron por homicidio simple y cumplió condena domiciliaria después de varios meses de permanecer en el cuartel de bomberos. Su causa generó polémica respecto de los alcances del derecho de Legítima Defensa y desde entonces, este hombre quedó en medio de quienes lo llamaban "héroe" y la Justicia, que lo reconocía como autor de un crimen.

Lo que más tarde se conoció como el caso del "anciano justiciero", tuvo lugar poco después del mediodía de ese sábado, en la vereda de la calle Juan B. Justo al 2.500 del barrio Bañado Norte. Por allí caminaba una anciana de 74 años, vecina de Pucheta, que en ese momento se encontraba en la vereda de su casa conversando con su hija de 49. Fue entonces cuando apareció Nicolás Estigarribia, que iba en una Zanella de 110 cc, pasó rozando a la mujer, le arrancó la cartera que llevaba sobre uno de sus brazos y emprendió la huida. Al observar la escena el ex prefecturiano no dudó en subir a su motocicleta y fue detrás del delincuente, seguido por su yerno que también vio lo que acababa de ocurrir.

La persecución se extendió por cinco cuadras y terminó al costado del seminario menor Hermanas Clarisas, donde el delincuente perdió el control de su rodado por el barro que había en la calle. Pucheta logró alcanzarlo justo cuando Estigarribia corría hacia el pasaje San Nicolás. Algunos testigos dijeron después que el joven, al ver que el anciano lo acorralaba, tomó varios cascotes de la calle y se los arrojó. Y que fue por esto que Pucheta extrajo un revólver calibre 32 de entre sus ropas y disparó.

Otros moradores de la zona contaron también que vieron el momento exacto en que Estigarribia salía corriendo del pasaje, después de las detonaciones. Iba con las manos cubriéndose el abdomen y gimiendo de dolor cuando el yerno del anciano lo interceptó con un golpe de puño que lo derribó. Una vez que cayó, no volvió a levantarse.

FATALIDAD

Un patrullero de la Comisaría 6ª llegó más tarde, mientras el delincuente abatido agonizaba rodeado de un grupo de vecinos. Murió cerca de las 15 en el quirófano del hospital Escuela. La autopsia reveló que la causa del deceso fueron dos heridas de bala que atravesaron varios órganos vitales y provocaron una severa hemorragia.

El anciano, a quien todos definieron como un "vecino ejemplar", quedó inmediatamente detenido, al tiempo en que fueron secuestrados la cartera sustraída y el arma de fuego con el que hirió de muerte al delincuente. En un primer momento, la Fiscalía y el Juzgado de Instrucción en turno calificaron el hecho como "lesiones graves con arma de fuego seguida de muerte". Pero días después, con el avance de la investigación, la carátula cambio y Pucheta fue procesado por Homicidio Simple, que prevé una pena de 8 a 25 años, según lo que establecido en el Código Penal.

Su abogado, el doctor Colunga solicitó de inmediato el arresto domiciliario debido a la edad avanzada de su defendido y los problemas de salud. Sin embargo, el juez Manuel Segovia demoró varios meses la concesión de este privilegio. El motivo era la falta de definición de un factor clave en la causa: determinar si el anciano actuó en legítima defensa respondiendo al ataque de Estigarribia; o si obró en exceso de ese derecho. Mientras, el único procesado continuaba detenido en una sala especial del Cuartel Central de Bomberos de la Policía de la Provincia.

Permaneció tras las rejas durante 70 días hasta que finalmente y debido a los severos problemas de salud que padecía, el Juez le permitió esperar el Juicio en su domicilio, donde regresó la tarde del 1 de julio de ese año.

El debate en el que iban a condenar o eximir de culpas a este hombre, quedó pendiente. El 31 de octubre del año pasado, 18 meses después de la muerte de Estigarribia, Ramón Pucheta dejó de existir en su casa. Había luchado varios años contra un cáncer de páncreas y los acontecimientos de los últimos meses de su vida, terminaron afectando gravemente su salud. A pesar de las dudas sobre lo que realmente ocurrió, los habitantes del Bañado Norte sostienen hasta hoy que actuó como un justiciero.

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