La carpa villera cumplirá un mes en el Obelisco sin respuestas de la Ciudad

La carpa villera cumplirá un mes en el Obelisco sin respuestas de la Ciudad
Con una huelga de hambre en la Plaza de la República, vecinos de los distintos barrios de emergencia porteños reclaman por el incumplimiento por parte del gobierno de Mauricio Macri de las leyes que exigen su urbanización.
Sin piquetes, sin respuesta", dice con extrema ironía el cartel que cuatro personas exhiben ante los automovilistas cada vez que cortan el tránsito los semáforos de alrededor del Obelisco. Con la luz verde, se vuelven a parar en la vereda, a dialogar con los vecinos que preguntan qué hace ahí ese toldo celeste y blanco. El próximo miércoles, la carpa villera cumplirá un mes en la Plaza de la República, un mes en el que buscó llamar la atención sobre el incumplimiento de leyes por parte del gobierno de la Ciudad. Un mes en el que nadie vino, ni siquiera a decir que se vayan.

El lunes 21 de abril, la Corriente Villera Independiente instaló esta estructura. Ocho vecinos de los distintos barrios comenzaron una huelga de hambre para pedir respuestas de la Ciudad, y una semana después se sumó la agrupación La Poderosa. El acampe tiene, además, la solidaridad de todas las agrupaciones de izquierda y del kirchnerismo de las villas. "Hace un año venimos trabajando muy fuertemente para reclamar respuestas a las necesidades de los barrios que ya están sancionadas por ley, de oficina en oficina, y siempre la respuesta es negativa. Hicimos amparos judiciales: muchos no salen y los que salen son incumplidos", dice Rafael Klezjer, referente de la CVI. "Con tanta pelea y tanto 'no' como respuesta, se estaba radicalizando la lucha y quisimos parar la pelota. Aunque no estamos de acuerdo con la ley antipiquete, decidimos no cortar la calle para que no se empiece a hablar de la legitimidad del corte, y la violencia ejercerla contra nuestros propios cuerpos en la huelga de hambre", explicó.

Los automovilistas y transeúntes que caminan por el centro porteño parecen haber entendido la mecánica. Se paran, preguntan, agradecen los volantes y se acercan a la carpa a firmar el petitorio. Quien no está dispuesto a entender es el gobierno porteño, acostumbrado a negociar bajo presión en los cortes de calle o, como en el Borda, a reprimir. "Está bien, no cortamos el tránsito, no perjudicamos a otros trabajadores, ¡pero dennos pelota!", dice con humor uno de los referentes de La Poderosa.

La carpa recibió una gran cantidad de visitas y adhesiones, del mundo del trabajo, de distintas organizaciones sociales y de personalidades de la cultura, como el grupo de rock Las Pastillas del Abuelo, Mex Urtizberea, Víctor Heredia, Malena Pichot, Gastón Pauls, el grupo Arbolito, Norman Brisky, Manuel Callau, el "Perro" Santillán y Adolfo Pérez Esquivel. Uno de los que se acercaron e hizo reír a los presentes fue el actor Alejandro Awada, cuñado de Mauricio Macri.

LOS RECLAMOS. Las consignas del acampe son muy claras y casi de sentido común: declaración de emergencia habitacional, socioambiental y socieducacional de las villas; cumplimiento de las leyes de urbanización y obras en los barrios, y cese a la criminalización de la pobreza. Pero también hay otras consignas menos frecuentes: regulación de alquileres, por ejemplo.

Tanto dentro de las villas (donde una pieza de 4x4 puede costar 1500 pesos) como en cualquier barrio porteño, la ausencia del Estado en este aspecto refuerza la posición de las inmobiliarias y deja desprotegidos a los inquilinos, como si la Ciudad no tuviera el enorme déficit habitacional que tiene.

Otra consigna poco habitual es la auditoría de las cooperativas que funcionan en las villas. La única vez que Macri habló de la carpa dijo que era "más de lo mismo" y que sólo reclamaban plata. "Si el Estado baja recursos al barrio para generar una cooperativa que debería estimular el proceso productivo y generar fuentes de empleo en el barrio, efectivamente esa cooperativa tiene que funcionar. El problema es que ellos manejan discrecionalmente esos recursos para que lo que debería ser una cooperativa sea en realidad un vínculo de clientelismo político que les reditúa a la hora de los votos, pero que va en contra de las necesidades del barrio –dice otro de los referentes de La Poderosa–. Pusimos esta consigna (pese a que podemos ganarnos la antipatía de algunos vecinos que cayeron en esta lógica por una cuestión de necesidad) porque no queremos que nadie diga que queremos plata. Al contrario, queremos que el gobierno porteño cuide la plata de todos los habitantes de la Ciudad."

"No nos aguantamos más ir a llorar a los compañeros que mueren en la villa por la falta de urbanización –dice otro de los referentes de la CVI–. María murió en la Villa Rodrigo Bueno cuando se incendió la casa en la que vivía porque no dejan entrar materiales. Facundo murió en la 21-24 pese a que la madre denunció tres veces que el árbol que le partió la cabeza a su hijo estaba a punto de derrumbarse. Y tuvimos que velar a Kevin porque una bala le pegó en la cabeza porque invisibilizan Zavaleta." Precisamente, una de las vecinas que se incorporó esta semana a la huelga es Roxana, la mamá de Kevin Benega, el chiquito muerto en Zavaleta hace ocho meses por una bala perdida de un tiroteo en una zona liberada por la Prefectura. "Si Zavaleta estuviera urbanizada como corresponde desde hace quince años, Kevin no hubiera muerto –dice Roxana–. Pero la muerte de mi hijo hizo cambiar al barrio: mermó (aunque no desapareció) el maltrato de las fuerzas de seguridad hacia los chicos. Porque hay chicos adictos que ni siquiera son del barrio y los prefectos les robaban la plata o lo que se habían comprado, alguna vez le sacaron el celular, la mochila, les pegaban, y al no estar identificados no sabíamos a quién denunciar." A los pocos días de la tragedia, los vecinos, junto con La Poderosa, instalaron en el barrio un sistema de control vecinal de las fuerzas de seguridad. "Ahora la mayoría de ellos vienen identificados y andan adentro de los barrios caminando, haciendo su trabajo como deberían haber hecho siempre, porque antes estaban por las avenidas de alrededor", cuenta Roxana.

Estaba terminando la secundaria a través del programa Fines cuando esa maldita bala rompió la vida de su hijo. Esta mujer, que a los 13 años empezó a trabajar en una fábrica de peluches, hoy conserva la firmeza para seguir de cerca el proceso judicial contra los asesinos de sus hijos. "Y si tengo fuerzas, en un par de años voy a terminar nomás el secundario, porque estaba entusiasmada, y además era muy buena alumna", sonríe.

DE AQUÍ EN MÁS. El segundo mes de protesta que arranca ya mismo encuentra a las agrupaciones en una posición de fuerza claramente renovada. "Me sorprendió que en la reunión de ayer compañeros de la Villa 1-11-14 presentaron un listado de quince compañeros dispuestos a hacer huelga de hambre seca", dijo Klezjer, de la CVI. "Si las Madres de Plaza de Mayo en el '78 y con el Mundial acá igual seguían reclamando por sus hijos frente al terror, tranquilamente podemos reclamar por nuestros derechos durante el Mundial, y quien quiera ver el paralelismo, que lo vea: el ninguneo frente a los reclamos populares es todo un perfil de gobierno." «

Congreso

El 7 de junio

Ese día, el Obelisco será escenario de un multitudinario Congreso Villero. Todo el arco antimacrista de las villas buscará una herramienta "que ponga los intereses del sector por encima de las individualidades de cada agrupación", dice la convocatoria.

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