Carlos Gómez: “Este país corrigió el rumbo gracias a los movimientos piqueteros”

Conduce una de las organizaciones sociales que más ha crecido en los últimos diez años. La Agrupación Virgen de Fátima se extiende fuera de San Juan, desde el trabajo vecinal hasta el deporte y la autogestión de emprendimientos productivos.
Impaciente, carácter duro, temperamental en la acción, no se detiene hasta alcanzar lo que se propone. Su vida era un poco más tranquila cuando trabajaba en radio. Pasó por FM Alas, luego acompañó a Daniel “Chango” Illanes en FM Victoria, y un tiempo en FM Santa Lucía. En otras épocas, fue árbitro de fútbol. Hasta que le tocó la oportunidad de emprender un rumbo que lo cambiaría para siempre: la dirigencia social. Es Carlos Gómez, presidente y líder nato de la Agrupación Virgen de Fátima. En entrevista con Diario El Zonda, café de por medio, reflexionó sobre el presente y el futuro de la organización social que trasciende las fronteras de San Juan para convertirse en movimiento nacional.

¿Cómo fue el surgimiento de la agrupación?

Los vecinos del Lote Hogar 23 necesitaban ayuda para poder completar la construcción de sus viviendas. Por entonces, en 1996 la mano de obra y los materiales eran bastante caros para la economía de esas familias, y el material que entregaba el gobierno no era suficiente. Lo primero que hicimos fue formar una organización con personería jurídica para gestionar los trámites. Allí surgió la Unión Vecinal Virgen de Fátima. A partir de eso, empezó todo. Queríamos que el gobierno nacional apoyara este proyecto con más recursos. Y transformar el lote hogar en barrio. Conseguimos un cupo de 36 pasantías más, pero en plena etapa de construcción, nos quitaron los fondos. Esto provocó realizar el corte como protesta por primera vez en la calle Benavidez y Necochea, todo, por la necesidad de ser escuchados. Cuando llegamos a un acuerdo con funcionarios del gobierno nacional, pudimos continuar y terminar finalmente en el barrio con el nombre Virgen de Fátima, fue entonces que nació la agrupación.

¿Cuándo fue el momento de despegue de la agrupación?

Todo fue distinto a partir de la llegada en 2002 a San Juan de Néstor Kirchner. Nos invitaron a una reunión en Chimbas. Lo conocí personalmente. Recibimos de él la promesa formal de que si el llegaba a ser presidente de la Nación, se acordaría de esta agrupación. Para mí era una promesa electoral más, acostumbrado a escuchar tantas veces. Lo más extraño de ese momento fue que ni siquiera era candidato, es más, sonaba con más fuerza Reutemann. Aparte no lo conocía nadie. Luego, al mes de su asunción el 25 de mayo de 2003 como presidente, fuimos invitados a una reunión para formar parte de una mesa piquetera nacional. En el Salón Blanco de la Casa Rosada nos encontramos con Alicia Kirchner y demás integrantes del gabinete presidencial. Al rato apareció Néstor, como de costumbre fuera de protocolo. Saluda a cada uno de los dirigentes y cuando me toca el turno, estrecha mi mano y me dice: “Viste que no me olvidé de vos”, me quedé sorprendido. Lo recuerdo como si fuese hoy.

CARLOS_GOMEZ-_FATIMA_¿Qué fue Kirchner en el camino de la organización?

Logramos tener nuestro primer horno para fabricar ladrillos. Fue la oportunidad de convertirnos en pequeños productores de nuestro destino. Son los sueños de cualquier persona, poder hacer tus propios medios de subsistencia sin depender de un plan social, fue fantástico. Se abrió el camino para constituir la huerta comunitaria, la cría de conejos, fábrica de alpargatas, armado de ataúdes. Ya no eran actividades financiadas por el Estado, sino que se generaban por nuestro propio sistema de trabajo. La fabricación de ataúdes es un trabajo artesanal en que la gente tomó conciencia de que su trabajo y lo producía, tenía valor; de que alguien los tiene en cuenta. Con Néstor Kirchner comienza la era de la verdadera justicia social. Su muerte fue sentida profundamente por los movimientos sociales, porque supo entenderlas, supo orientarlas. Es una pérdida no sólo en lo político sino en todos los sentidos para el país.

¿Cuántos logros se consiguieron a lo largo de este proceso?

Cuando el barrio quedó terminado surgieron nuevas necesidades. Queríamos tener teléfono, agua, y otros servicios como asfaltar las calles. El gas natural es uno, en noviembre lo gestionamos y en marzo se comenzará con la instalación. También queremos mejorar los lote hogar de Chimbas. Porque no debe existir diferencias sociales entre los que viven en el lote hogar y de los que viven en el barrio. Creamos nuestro propio cuerpo de bandera, hicimos concursos de talentos para chicos especiales como forma de integración. Había otro sector que contener, el deporte. Tenemos boxeo, fútbol ciclismo, hockey sobre césped. El año pasado fuimos el mejor equipo del país, y hoy estamos primero en el ranking nacional, esto a una persona humilde se siente parte de de cada uno de los triunfos. Eso tiene mucho valor.

¿Cuál es el ideal más importante?

El gobernador lo dice todo el tiempo, mantener firme la bandera celeste y blanca y la bandera de la justicia social. Hay que dejar de lado el individualismo, las mezquindades, el egoísmo. En 16 años consolidamos muchas cosas. Obviamente quedan materias pendientes. La vida del dirigente nunca termina siempre hay algo que queda por hacer.

Cuando realizaron el primer corte de ruta, ¿se autodenominaron piqueteros?

No, (risas) irónicamente, hicimos tres piquetes solamente. Curiosamente tenemos la etiqueta de piqueteros porque se dieron hechos muy fortuitos. Cuando fuimos invitados a correr la vuelta ciclística de Uruguay en el momento de producirse el corte en Fray Bentos por el asunto de Botnia, al otro día, llegamos a Montevideo, y los uruguayos no entendían si los piqueteros cortaban en Fray Bentos, “¿cómo puede ser que otro grupo de piqueteros participen de una carrera ciclística?”. Se ha generado un folklore alrededor de la agrupación, que es muy fácil que nos llamen piqueteros. Si en una carrera ven a un corredor con camiseta roja y amarilla, hasta los niños le gritan “¡Dale piquetero!”. En Chile nos reconocen y distinguen como agrupación piquetera.

¿Se cambió en la manera de actuar?

Jamás hicimos piquetes en Desarrollo Humano, ni en casa de gobierno. La vez que nos movimos fuimos con diálogo. Me parece que el corte no es la forma de solucionar los conflictos. Llegamos a un punto en donde el reclamo terminaba por el reclamo mismo, y nos propusimos en buscar una salida, una alternativa. Había que ser gestores de nuestros propios proyectos. No tenía sentido el piquete porque sí, había funcionado en su momento la cacerola y el piquete para decirles a las autoridades que estaban trabajando mal. Pero ahora, la situación es distinta y hay que trabajar.

El término “piquetero” se lo suele cargar de connotaciones negativas. ¿Le molesta que lo llamen así?

Al principio la gente se cansaba de las protestas y cortes de calle. Pero con el tiempo le demostramos a la sociedad que nuestra organización trabaja de otra manera. Invitamos a medios, empresarios, instituciones públicas para que vean cómo vive la organización, y allí se cambió de perspectiva. No me molesta que me llamen piquetero. Si piquetero es ser negro, no me ofende. Si piquetero es reclamar justicia social me parece genial. Ahora me indigna que no me sepan definir la palabra, y encima que la usen con ignorancia para discriminar. Este país corrigió el rumbo gracias a los movimientos piqueteros, que ya son parte de la historia argentina. Hay que conocer a los movimientos por dentro y convivir la experiencia. Ocurrieron muchas transformaciones que, a lo mejor no están escritos en los libros, pero sí en la memoria colectiva, y es la experiencia que da la universidad de la calle.

¿El tiempo de este trabajo lo consume?

Lo consume todo. Aunque ser dirigente es una elección de vida. Hago esto con mucha pasión. No me pongo a pensar en el sueño, en descansar. Si como o no. Será cuestionable, y me criticarán mucho. Pero es imposible retroceder.

¿La salud física es el peor enemigo?

Tengo diabetes declarada hace diez años, esto me resta y la pelea es más dura. Amanecerse, caminar, estar día y noche movilizando y gestionando, lo podía hacer antes, ahora tengo que estar pendiente de los remedios, de la comida… a las preocupaciones normales de la actividad, se suma la de mi salud. Por eso les transmito a los jóvenes que laburen hoy, cuando poseen todas las ideas, la fuerza, las ganas. Digo que vale la pena luchar por San Juan y el país. Hay mucho por hacer. Esta provincia es pujante y se transformó.

¿Que pasará cuando llegue el momento de dejar la posta?

La institución tendrá vida más allá de Carlos Gómez. Hay jóvenes que ya se están preparando para ser dirigentes. Tenemos la Fátima Joven que concentra a más de 400 chicos. Poseen sus banderas, sus símbolos, sus imágenes. Yo aprendo de la juventud muchísimo y ellos son los que seguirán sustentando al movimiento.

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