El taxista Viviani, próximo a Moyano, dijo que el estilo del gobernador “no satisface a muchos” en la central sindical. Y anunció que el intendente de Tigre le dará pelea en la interna del PJ. “Creemos que es el mejor y que ganamos”, aseguró.
Obtuvo más de lo que esperaba.
Pero no le causó mucha gracia.
Ayer por la mañana, pocas horas después de compartir un asado con el intendente de Tigre, Omar Viviani, secretario gremial de la CGT y uno de los hombres más cercanos a Moyano, hizo público el apoyo a su candidatura. “Sergio Massa va a ser candidato a gobernador en la interna del PJ en la provincia y un conjunto importante de compañeros del peronismo creemos que es el mejor y que ganamos” , anunció por radio Diez, mientras en los quioscos Clarín confirmaba que Scioli había enviado a su hermano menor, Nicky, a disputarle a Massa la intendencia de Tigre.
Viviani describió a Massa como “un compañero que ha demostrado en la función ejecutiva que las cosas se pueden hacer. Y lo que necesitamos en la Provincia de Buenos Aires, como en muchos lugares del país, son compañeros que tengan ganas de arremangarse, que salgan a la cancha, que pongan la cara y que trabajen”. Lo contrastó con Scioli. “No quiero decir que no trabaje, pero el estilo de Daniel a muchos compañeros no nos satisface”.
Viviani le había expresado en persona a Massa ese mismo apoyo en la larga sobremesa del martes ( página 7 ). Pero nada hacía presagiar que el líder del sindicato de peones de taxis lo haría público. Más, cuando el intendente de Tigre había insistido ante los dirigentes sindicales y peronistas bonaerenses que su decisión definitiva no llegaría antes de fin de este mes.
Con muñeca política, Viviani lo primereó y envió un mensaje fulminante , que nadie duda en el PJ que contó con la venia de Moyano, y que fue decodificado al instante en Tigre y La Plata.
Al ex jefe de Gabinete lo apura a tomar una decisión con la confianza de que cuenta con parte del aparato sindical para movilizar votantes para la primaria y fiscalizar la elección. Eso, desde ya, tendrá un precio que debe ser saldado en el armado de su lista.
Y el gobernador sabe ahora con certeza que, si no abre espacio sufriente en su boleta para los sindicalistas, el camionero repartirá sus fichas con Massa. Scioli comienza a sufrir as í las mismas presiones del moyanismo que viene padeciendo Cristina por mayores espacios políticos.
Ayer, en Tigre, estaban lejos de saltar de alegría con el apoyo público de Viviani. Saben que, al carecer de los recursos de la gobernación con los que cuenta Scioli, la infraestructura de la CGT puede resultar fundamental para que pueda encarar la campaña de Massa y fiscalizar el día de la elección . Pero al mismo tiempo dudaban de cómo afectaría un acercamiento público con el moyanismo en la buena imagen que las encuestas le otorgan al intendente, sobre todo en los sectores medios y altos de la provincia.
Moyano había otorgado un contundente respaldo a la reelección del gobernador en un acto que compartió con Scioli el viernes pasado en General Rodríguez y ayer por la mañana le llevó tranquilidad en un nuevo cara a cara en Capital. Es muy probable que en las próximas horas vuelva a manifestar su respaldo a Scioli.
“Esta es una jugada en la que Viviani está absolutamente solo.
Ya le ganamos una interna en Capital en 2003 por goleada y si quiere se la volvemos a ganar”, desafió ante Clarín el jefe de Gabinete de Scioli, Alberto Pérez.
“Nunca le hicimos un paro general”
“Tenemos que revisar algunos aspectos. Pero hace seis años que realizamos negociaciones y nunca se paralizó el país (...) Nunca le hicimos un paro general”. Quien habla es el jefe del sindicato de Dragado y Balizamiento y hombre de confianza de Hugo Moyano, Juan Carlos Schmidt, a manera de respuesta directa al reclamo que lanzó el martes la presidenta Cristina Kirchner por la presión sindical en medio de la pulseada salarial con las empresas.
Otros dirigentes moyanistas salieron ayer a dar señales de moderación ante la queja de la Presidenta. El titular del gremio de los canillitas, Omar Plaini, defendió la “racionalidad” de los reclamos sindicales. “Puede haber hechos (de conflictividad) aislados, pero el movimiento obrero ha sido totalmente racional en estos ocho años (...) Todos somos responsables: el Gobierno, los empresarios y los trabajadores”. Cristina había pedido a los gremios que en lugar de reclamar su reelección “me apoyen de una manera más contundente” bajando los niveles de conflictividad sindical.








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