ANALISIS POLITICO / Por Mauricio Maronna - Por primera vez en muchos años poco se habla de candidaturas en la provincia de Santa Fe pese a que falta poco más de un año para el recambio en la Gobernación y en los principales municipios. Claro, casi nada se dice en la superficie, pero con grabador apagado peronistas, socialistas y radicales no dejan de observar el calendario. Para que aún no se haya largado el festival de postulantes existe una razón sobrada: la gestión en la provincia y en Rosario está atravesada por tormentas que no son climáticas en este caso, pero están ligadas a la ausencia de cajas abultadas.
Más allá de las declamaciones opositoras no hay caminos alternativos en sus voces. Algo que el gobierno que venga tendrá que poner sobre la mesa teniendo en cuenta que la crisis de bolsillo afecta a la clase media, el fiel de la balanza a la hora de señalar quién será el partido o frente gobernante.
Falta de inversión. Ejemplos claros y contundentes de falta de inversión y del estado calamitoso de las empresas provinciales tiene que ver con lo que encuentran los operarios a la hora de la reparación. En pleno centro de Rosario cuando las cuadrillas de la EPE se sumergen en las profundidades se encuentran con cables del año 1934. No es un dato ficcionado, ocurrió por ejemplo en calle Laprida entre Rioja y San Luis, apenas uno de los tantísimos ejemplos.
El laberinto. Para la Empresa Provincial de la Energía como para Aguas Santafesinas no hay salida del laberinto que no tenga que ver con los aumentos de las tarifas. Pero la fórmula ya ha estragado los bolsillos y la paciencia de los habitantes de la bota. Es aquí donde faltan respuestas: el peronismo critica con razón pero no logra indicar cómo debe ser la salida.
De acuerdo al cuadro de situación es posible que en el 2011 la sociedad busque mayor capacidad de gerenciar aunque manteniendo las características personales que eligió para gobernar la provincia, la ciudad y a la hora de designar al senador nacional. Austeridad y honestidad pero con un plus de capacidad de gestión.
El final de la historia se puede vislumbrar. El socialismo atacando al PJ por no dejarlo gobernar; el peronismo mostrando los sucesivos tarifazos y los radicales tratando de ampliar el desfiladero que los encorseta a la hora de pugnar por la sucesión. La UCR es oficialismo en Santa Fe.
Algo no muy distinto sucederá en Rosario donde, sin embargo, el margen de maniobra del PS es mayor. Pese a la caída en la gestión, tantos años al frente de la Municipalidad le puede permitir, con poco, retener el poder frente a un PJ esquilmado por la interna entre reutemistas, rossistas y otras istas.
Nombres e interrogantes. Los nombres de Jorge Obeid, Miguel Lifschitz, Mario Barletta, Rubén Giustiniani, Omar Perotti pican en punta de cara al 2011. Sorprende la ausencia de nuevas figuras en Santa Fe.
Para Rosario el menú no es tan amplio por el momento: Diego Giuliano y María Eugenia Bielsa por el PJ. En este vector político el no ser oficialismo permite la ampliación de las expectativas y de los nombres, diferente a lo que alumbrará el PS atado a la gestión local y provincial. La postulación de Horacio Ghirardi, por ejemplo, dependerá de lo que suceda en materia de seguridad.
Por las dudas, el partido tiene sus propios nombres y apellidos. Miguel Zamarini es uno. En el radicalismo, Jorge Boasso conserva las intenciones y muestra los votos propios que logró en los últimos comicios.
La estampida. Pero, por una vez, la realidad condiciona la estampida. Con dos circunstancias que podrían mover todo el tablero. Si Carlos Reutemann es candidato a presidente tendrá la opción de designar hasta el último candidato a concejal de la ciudad más recóndita.
Si Binner juega nacionalmente podría condicionar al radicalismo para que el probable sucesor salga de las filas de su partido.
La política, más temprano que tarde, comenzará a dar señales de vida en toda la provincia de Santa Fe.










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