Por Jorge OviedoEl matrimonio Kirchner gusta de hacer discursos -construir relatos, dicen ellos- ideológicos. Pero son, en realidad, muy pragmáticos cuando actúan.
El paso dado por la administración Kirchner es razonable, pero tardío. Si la esperanza era, como fue, volver a los mercados voluntarios de deuda, hubiera sido más oportuno hacerlo en 2007, por ejemplo. Quisieron hacerlo y estuvieron a punto de implementarlo, pero, contra la apreciación habitual, tuvieron mala suerte y los primeros sofocones de la crisis internacional complicaron las cosas.
Y cuando a fines del año último lo intentaron de nuevo, volvieron a equivocar el cálculo, porque creyeron que no habría mayores conflictos por las reservas y la puja los demoró meses. Y luego otra vez la suerte se volvió en contra, por la crisis griega.
¿Ha resuelto la Argentina todos sus problemas y vuelve a ser un país normal? Los analistas más razonables dicen que no, que no hay que confundir un problema financiero con las fallas estructurales. La Argentina sigue en cesación de pagos con el Club de París. ¿Puede normalizarse la relación, pagando por supuesto, sin volver a recibir al FMI? El ministro Amado Boudou dice que sí. Pero muchos otros creen que no.
Lo normal sería que la Argentina tuviera un programa, incluso sin desembolsos, con monitoreos periódicos y discusión del cumplimiento o no de las metas en el directorio. Por supuesto, el Gobierno no quiere ni siquiera oír hablar de esa posibilidad. Y hay analistas y especialistas en negociaciones internacionales que creen que es difícil lograr el acuerdo con Club sin un programa con el FMI. Pero que no es imposible.
En cambio, dicen que resulta directamente "impresentable" que el país no admita las revisiones llamadas "del artículo cuarto", que son parte del estatuto de una organización de la cual la Argentina es miembro. "Hay más de 180 países en el FMI y sobran los dedos de una mano para contar los que no aceptan la supervisión de rutina", dice un especialista de buena relación con las autoridades que, por ello, prefiere mantenerse en el anonimato. "No aceptar esa revisión de rutina y renegociar con el Club de París es insostenible; la Argentina es miembro del G-20 y desde allí firma comunicados para pedir más transparencia y no ocultar las situaciones, cifras y estadísticas bajo la alfombra", abunda el informante.
La Presidenta dice que desde el canje de 2005 la Argentina honró sus deudas. Es cierto a medias. A un buen primer paso siguió otro desacertado. Porque se mintió sistemáticamente en las estadísticas que actualizan algunos bonos. Tal vez por ello y por otras razones la Argentina enfrenta hoy tasas de interés más elevadas incluso que las que se le reclamaban cuando no había hecho canje alguno y cuando las tasas internacionales eran más altas que las actuales. Toda una muestra de que algo no está bien.



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